No soy una persona que idolatre con facilidad. En realidad, soy bastante reacio a mostrar más admiración de la debida hacia nada ni nadie. Con todo esto, he de admitir que me habría encantado ser amigo de los Rolling Stones. Si hablo en pasado es porque considero que no debía ser lo mismo salir de juerga con ellos en los años sesenta que hacerlo ahora con sus más de sesenta años; aunque es muy probable que a pesar de su edad, Keith Richards nos diera a más de uno una paliza en cuanto a ingesta de alcohol se refiere. Qué demonios, sufriría una mañana de inconsciencia con tal de compartir una noche de fiesta con gente así. Gente que lamentablemente pertenece a otra época, y cuyo legado ha pasado a manos de grupos con los que no compartiría ni una coca cola.
Hace poco vi Shine a Light, es decir, la grabación de un concierto que dieron en 2006 sus satánicas majestades y que rodó Martin Scorsese. Una de las mejores partes es, sin duda, la colaboración de Buddy Guy en el tema Champagne and Reefer. Este hombre devora el escenario con su aparición, reduce a los Stones a un papel secundario y consigue elevar dos palmos la calidad de la actuación.
Enorme Buddy Guy.
Give me champagne when I'm thirsty
Give me a reefer when I wanna get high
Give me a woman when I get a-loney
And set her right down here by my side
viernes, 5 de noviembre de 2010
Que pase el siguiente
La fórmula MTV ha copulado en las entrañas de Antena Neox. Se ha bajado la bragueta y ha impregnado de semen su interior sin dejar un mísero billete en el tocador. Gracias a ese gesto colonial, ha florecido la versión castellana de un programa de carácter juvenil: Next!
El programa consiste en una batería de citas express: seis personas que se hayan reunidas en un bus tienen que cortejar, de una en una, a otra persona del sexo opuesto (o no, depende de si sacan gays en pantalla), quien busca conocer a alguien especial. Si por ejemplo, el grupo es de chicos y a la chica en común no le gusta el aspirante que tiene delante, le puede decir Next y mandarlo a tomar por culo, oséase, de vuelta al autobús. Los minutos que aguanten los participantes se traducen en euros, y si la chica termina escogiendo a uno, el elegido debe decidir si quedarse con la muchacha o con el dinero.
Hay personas que no duraron ni cinco segundos. Yo no podría volver a mi casa después de algo así. Y ellos tampoco deberían. Quiero decir, que si a mi hijo se le ocurre ir a un programa de ese tipo, para empezar le desheredaría, pero como encima haga el ridículo, le dejo una maleta en la puerta de casa y un mapa con círculos dibujados sobre un par de moteles.
Sinceramente, no entiendo cómo puede haber gente que se ofrezca voluntaria para ser humillada de esa manera. Si se tratara de Humor Amarillo, lo entendería, porque es un programa fomentado en la comedia. Pero en este caso, ¿cómo pretende un chico de bien volver a su barrio después de hacerse el gallito y durar un minuto con una chica que ni le ha mirado a la cara? ¿De verdad compensa un euro atravesar este ridículo? Y por mucho que la chica sea educada, y le haya dicho que aunque le cae muy bien, no es su tipo... ¿merece un puto euro esa pérdida de tiempo?
Normalmente a los aspirantes les ponen pruebas. Hubo un tipo cuya pretendiente, que era jinete, le pidió limpiar sus botas de montura. Nada más terminar, le dijo Next.
¡Zas!
Algunos pensarán, ''pero si participas, puede que encuentres a una tía cojonuda y acabes saliendo con ella". Claro, y si mi tía tuviese pene sería mi tío. Es un show televisivo, no una agencia que distribuye felicidad altruistamente.
Es simple probabilidad. Dudo que los planetas se alineen y coloquen a tu Diosa Esmeralda resoplando por tus carnes. De eso nada. Es más seguro que te rechacen, y encima alguien que puede que ni te guste. Sólo eres un peón que los directivos del show utilizan para abastecer de ingenuos su temporada televisiva. Se aprovechan de vuestro orgullo y de que pretendáis demostrar lo que valéis frente a una hembra. Luego viene la caída y la sangre en las encías.
Hacer el ridículo sólo es justificable en la vida real. Si una chica te gusta y te lanzas a por ella, aunque te vomite encima del asco habrás hecho bien en intentarlo. Olé por tus huevos. La vida es un sinfín de tropiezos que esculpen tu carácter y dan forma a tu persona gracias a la acumulación de experiencia. Todos hemos hecho el ridículo alguna vez. Aprendemos y mejoramos, y la satisfacción de habernos lanzado al vacío no nos la quita nadie. Es mejor intentar algo que no hacerlo, muchacho.
Pero un jodido programa de televisión es otra historia. ¿Qué fin tiene participar en un programa como Next? ¿A quién le interesa lo que yo haga en una cita? Me parece que todo se basa en el placer que a los participantes les produce verse en una pantalla, y en el convencimiento que tienen de ser capaces de salir airosos de una situación que pone a prueba su condición de macho alfa.
Las razones que pueden llevar a alguien a participar en un sitio así son de una índole limitada. Las he rumiado y ninguna me convence.
Y sin embargo, suelo ver el programa cuando llego a casa. Me lo tomo como si fuese ese niño que tortura a las hormigas con una lupa. Quemaos, amiguitos, quemaos en vuestra vanidad.
Que os aproveche vuestra ingestión de ego. Acabaréis por atragantaros.
El programa consiste en una batería de citas express: seis personas que se hayan reunidas en un bus tienen que cortejar, de una en una, a otra persona del sexo opuesto (o no, depende de si sacan gays en pantalla), quien busca conocer a alguien especial. Si por ejemplo, el grupo es de chicos y a la chica en común no le gusta el aspirante que tiene delante, le puede decir Next y mandarlo a tomar por culo, oséase, de vuelta al autobús. Los minutos que aguanten los participantes se traducen en euros, y si la chica termina escogiendo a uno, el elegido debe decidir si quedarse con la muchacha o con el dinero.
Hay personas que no duraron ni cinco segundos. Yo no podría volver a mi casa después de algo así. Y ellos tampoco deberían. Quiero decir, que si a mi hijo se le ocurre ir a un programa de ese tipo, para empezar le desheredaría, pero como encima haga el ridículo, le dejo una maleta en la puerta de casa y un mapa con círculos dibujados sobre un par de moteles.
Sinceramente, no entiendo cómo puede haber gente que se ofrezca voluntaria para ser humillada de esa manera. Si se tratara de Humor Amarillo, lo entendería, porque es un programa fomentado en la comedia. Pero en este caso, ¿cómo pretende un chico de bien volver a su barrio después de hacerse el gallito y durar un minuto con una chica que ni le ha mirado a la cara? ¿De verdad compensa un euro atravesar este ridículo? Y por mucho que la chica sea educada, y le haya dicho que aunque le cae muy bien, no es su tipo... ¿merece un puto euro esa pérdida de tiempo?
Normalmente a los aspirantes les ponen pruebas. Hubo un tipo cuya pretendiente, que era jinete, le pidió limpiar sus botas de montura. Nada más terminar, le dijo Next.
¡Zas!
Algunos pensarán, ''pero si participas, puede que encuentres a una tía cojonuda y acabes saliendo con ella". Claro, y si mi tía tuviese pene sería mi tío. Es un show televisivo, no una agencia que distribuye felicidad altruistamente.
Es simple probabilidad. Dudo que los planetas se alineen y coloquen a tu Diosa Esmeralda resoplando por tus carnes. De eso nada. Es más seguro que te rechacen, y encima alguien que puede que ni te guste. Sólo eres un peón que los directivos del show utilizan para abastecer de ingenuos su temporada televisiva. Se aprovechan de vuestro orgullo y de que pretendáis demostrar lo que valéis frente a una hembra. Luego viene la caída y la sangre en las encías.
Hacer el ridículo sólo es justificable en la vida real. Si una chica te gusta y te lanzas a por ella, aunque te vomite encima del asco habrás hecho bien en intentarlo. Olé por tus huevos. La vida es un sinfín de tropiezos que esculpen tu carácter y dan forma a tu persona gracias a la acumulación de experiencia. Todos hemos hecho el ridículo alguna vez. Aprendemos y mejoramos, y la satisfacción de habernos lanzado al vacío no nos la quita nadie. Es mejor intentar algo que no hacerlo, muchacho.
Pero un jodido programa de televisión es otra historia. ¿Qué fin tiene participar en un programa como Next? ¿A quién le interesa lo que yo haga en una cita? Me parece que todo se basa en el placer que a los participantes les produce verse en una pantalla, y en el convencimiento que tienen de ser capaces de salir airosos de una situación que pone a prueba su condición de macho alfa.
Las razones que pueden llevar a alguien a participar en un sitio así son de una índole limitada. Las he rumiado y ninguna me convence.
Y sin embargo, suelo ver el programa cuando llego a casa. Me lo tomo como si fuese ese niño que tortura a las hormigas con una lupa. Quemaos, amiguitos, quemaos en vuestra vanidad.
Que os aproveche vuestra ingestión de ego. Acabaréis por atragantaros.
sábado, 30 de octubre de 2010
Problemas lingüísticos
HIJO: Papá, ¿Picasso vendió el Guernica o lo donó?
PADRE: Lo vendió. No era un tío muy misántropo, para que vamos a engañarnos.
HIJO: ¿Misántropo?
PADRE: ¿Sabes lo que significa?
HIJO: Sí.
PADRE: Pues eso.
HIJO: ¿No habrás querido decir filántropo?
PADRE: Esto...
HIJO: Jajaja.
MADRE: ¿Qué burrada ha dicho tu padre?
HIJO: Ha dicho misántropo cuando quería decir filántropo.
MADRE: Vaya lumbreras.
PADRE: ¿Acaso tú sabes lo que es un misántropo?
MADRE: Un hombre lobo, ¿no?
HIJO: Eso es un licántropo.
MADRE: Esto...
PADRE: Lo vendió. No era un tío muy misántropo, para que vamos a engañarnos.
HIJO: ¿Misántropo?
PADRE: ¿Sabes lo que significa?
HIJO: Sí.
PADRE: Pues eso.
HIJO: ¿No habrás querido decir filántropo?
PADRE: Esto...
HIJO: Jajaja.
MADRE: ¿Qué burrada ha dicho tu padre?
HIJO: Ha dicho misántropo cuando quería decir filántropo.
MADRE: Vaya lumbreras.
PADRE: ¿Acaso tú sabes lo que es un misántropo?
MADRE: Un hombre lobo, ¿no?
HIJO: Eso es un licántropo.
MADRE: Esto...
sábado, 23 de octubre de 2010
Exceso de humos
Si buscáis una persona de tono maleducado y verdulero, repelente en el trato y experta en crear repulsa, sé de una chica en mi clase que os podría servir para vuestra película snuff.
Atiendo llamadas a cualquier hora del día.
Atiendo llamadas a cualquier hora del día.
domingo, 17 de octubre de 2010
Extracto de laboratorio
Desperté, para descubrir que aquella iglesia que tanto visitaba quedaba a kilómetros de distancia...
Parece que con la madurez he ampliado mis miras, no exluyo mecánicamente y valoro con un criterio más reposado. He abierto el círculo de cemento que construí con quince años y aflojo la cuerda para que la tensión no la rompa. Eso sí, respecto a la música, todavía distingo la mierda que sirven en el buffet libre. Que advierta atisbos de calidad en productos que no hubiese escuchado hace unos años ni siendo amenazado con una segueta en los testículos, no quiere decir que pase por el aro todo lo que los medios están empeñados en convencerme que es bueno.
Sigo siendo un Outsider, pero más racional y perceptivo. Como si al formarme una opinión supiese que he recorrido la línea de puntos adecuada, aunque siempre haya tendido a radicalizar mis discursos.
A lo mejor esto cambia mañana y sólo se trate de una percepción temporal, de un pasaje empapado en perfume.
Me resulta extraño no tirarme un cubo de basura a mí mismo.
Parece que con la madurez he ampliado mis miras, no exluyo mecánicamente y valoro con un criterio más reposado. He abierto el círculo de cemento que construí con quince años y aflojo la cuerda para que la tensión no la rompa. Eso sí, respecto a la música, todavía distingo la mierda que sirven en el buffet libre. Que advierta atisbos de calidad en productos que no hubiese escuchado hace unos años ni siendo amenazado con una segueta en los testículos, no quiere decir que pase por el aro todo lo que los medios están empeñados en convencerme que es bueno.
Sigo siendo un Outsider, pero más racional y perceptivo. Como si al formarme una opinión supiese que he recorrido la línea de puntos adecuada, aunque siempre haya tendido a radicalizar mis discursos.
A lo mejor esto cambia mañana y sólo se trate de una percepción temporal, de un pasaje empapado en perfume.
Me resulta extraño no tirarme un cubo de basura a mí mismo.
Malas pulgas
Es curiosa la actitud de ciertos perros. Nunca me han despertado demasiada simpatía, y menos cuando se ponen pesados; pero peor que un perro que no deja de dar vueltas y saltar sobre tus piernas para llamar la atención, es un perro que muerde sin que te lo esperes.
Hace años leí (o me contaron, no estoy seguro) la historia de un perro que jugaba continuamente con el nieto de su dueña, un niño de corta edad. Un día, la abuela abandonó la casa para hacer unas compras, y cuando volvió encontró al pequeño muerto y con numerosas mordeduras por el cuerpo. Según contaron ciertos entendidos, el animal le atacó por un motivo de celos.
Otros casos más conocidos son los de perros que mientras pasean, se les cruzan los cables y se lanzan al cuello de otras mascotas, y en el peor de los casos, de niños pequeños. Los mismos entendidos comentan que ocurre porque se sienten agredidos y provocados. Dentro de la cabeza del chucho puede parecer razonable, pero para una persona estas acciones no tienen defensa alguna teniendo en cuenta el alcance de las consecuencias.
La solución suele pasar por ejecutar al perro.
Hay gente más precavida que opta por no tenerlos.
Con las personas puede pasar algo similar. Perciben agresiones donde no las hay, y al sentirse atacados sacan los dientes. En este momento es cuando ignorar se convierte en la correa más eficaz.
Hay veces que estar en silencio es el mejor arma para darte la razón.
Hace años leí (o me contaron, no estoy seguro) la historia de un perro que jugaba continuamente con el nieto de su dueña, un niño de corta edad. Un día, la abuela abandonó la casa para hacer unas compras, y cuando volvió encontró al pequeño muerto y con numerosas mordeduras por el cuerpo. Según contaron ciertos entendidos, el animal le atacó por un motivo de celos.
Otros casos más conocidos son los de perros que mientras pasean, se les cruzan los cables y se lanzan al cuello de otras mascotas, y en el peor de los casos, de niños pequeños. Los mismos entendidos comentan que ocurre porque se sienten agredidos y provocados. Dentro de la cabeza del chucho puede parecer razonable, pero para una persona estas acciones no tienen defensa alguna teniendo en cuenta el alcance de las consecuencias.
La solución suele pasar por ejecutar al perro.
Hay gente más precavida que opta por no tenerlos.
Con las personas puede pasar algo similar. Perciben agresiones donde no las hay, y al sentirse atacados sacan los dientes. En este momento es cuando ignorar se convierte en la correa más eficaz.
Hay veces que estar en silencio es el mejor arma para darte la razón.
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