jueves, 25 de junio de 2009

¡Háganlo!

¡Apaguen la televisión, quemen los periódicos, destruyan las radios y no se dejen arrastrar por el veneno de la manipulación que los medios de comunicación nos inyecta a diario!

Basura.



Network.
Grandes Lumet y Finch.
Amén.

lunes, 8 de junio de 2009

Las tres de la mañana

Y yo con ganas de irme.

Las piernas no me responden como a mí me gustaría. La cabeza me da vueltas y noto que la carne de mis pómulos se yergue cada vez más hacia arriba, obligándome a ir cerrando progresivamente los ojos por culpa de la insatisfacción. La grava del suelo retumba bajo mis inquietos pies y la brisa, contagiada por nuestro dióxido de carbono, baila borracha un tango entre el olor a madera húmeda. No sé quienes quedamos en el grupo. En realidad, no sé de qué grupo hablo. Ni siquiera sé si debería llamarlo así. Voces femeninas atraen mi atención y me expulsan de una patada de mi sectario pensamiento. Mujeres. Mmm... Giro mi cuello y el invernal frío de verano que ha llegado sin invitación a esta época del año se cuela por debajo del cuello de mi camiseta. El parque está muy tranquilo esta noche. Mujeres. Mmm... Podría levantarme y extender mi cola de pavo real delante de ellas, pero prefiero seguir capitaneando el banco que me ha adoptado.

Sentado, espero a que mi cuerpo se reponga tras haber estado toda la noche recolectando innumerables vasos semivacíos de Mahou. Tras unos minutos atascado mirando el infinito, me levanto y fuerzo la vista hacia la carretera que tengo más abajo. Los coches recorren el longevo circuito madrileño como pequeños juguetes empujados por un dedo de 200 metros de grosor. Tras apretarme el cinturón, me dirijo a un lado y al otro del grupo con la mirada rozando el suelo, como un detective que pretende encajar las piezas de un enrevesado asesinato.

Menudo coñazo. Eso es lo que primero que me viene a la mente. Lo mejor de la noche ya ha pasado y ahora me encuentro dando vueltas como un gilipollas mientras el resto de la gente se lo pasa bien con sus entretenimientos. Unos cuchichean sentados sobre un bordillo, otros se besan apasionadamente para luego desparecer entre los arbustos; las chicas se ríen dentro de sus corros y los mejores jugadores de la noche todavía andan algo borrachos.

Decido que éste grupo es el que merece la pena, pero cuando quiero darme cuenta ya no están ahí: se los llevó el imprevisible camino de la noche. Ahora sí que me encuentro solo. Continúo oyendo hablar entre risas al grupo más numeroso de chicas. Mmm... Chicas. No, hoy no tengo fuerzas. Engordo mi oído y escucho que varias de ellas hablan sobre irse a casa en taxi. Qué cómodo. Qué suerte. Que se jodan. Mientras ellas desfasan con la tranquilidad de quien sabe que va a volver a casa dentro de un automóvil con tapicería de cuero y música relajante, yo me tengo que resignar con un regreso plagado de interminables pisadas sobre el asfalto, respiraciones profundas para coger aire y distópicos paseos en autobús.

No lo aguanto.

Unos pocos me preguntan qué es lo que tramo tras verme levantarme con tanta decisión. Les pregunto cómo salir de ahí. Unas cincuenta veces. La mitad de esas veces ellos se limitan a preguntarme que por qué me voy. Les respondo que estoy cansado. Me despido de mis hermanos de fiesta y de las mujeres que rondan el perímetro, quienes se olvidan de mi presencia en unos segundos. Sonrío y saco pecho, como un gladiador que ha salido vivo de la arena.

Me doy la vuelta y tras unos leves tambaleos recupero la fuerza en las piernas, comenzando a caminar con ritmo y presencia. Me encuentro algo mejor al notar que la cerveza no me ha noqueado del todo, a sabiendas de que al día siguiente sus efectos serán demoledores en mi cabeza.

Subo la loma del parque siendo consciente del camino que tengo por delante.

Me vuelvo a mi Ítaca particular.

domingo, 7 de junio de 2009

Mezclados y agitados

Cookin' Soul es un grupo de productores musicales autóctonos de Valencia y artífices de remixes únicos que combinan el mejor rap norteamericano con clásicos de la música española (entre otros géneros). Considerados como uno de los mejores productores salidos de la escena nacional, han conseguido cruzar el charco con éxito y producir beats que han recibido una buena acogida tanto en España como en la tierra de las barras y estrellas. Por último y como dato reseñable, indicar que ganaron el concurso de remixes organizado por la web www.illroots.com, gracias al remix de Dangerous Mcees, tema que aparece en el último disco de MethodMan y Redman: Blackout 2.

Como no quiero que parezca que le chupo a la polla a nadie excepto a mi mismo, iré al grano exponiendo vía youtube los temas más curiosos por los que creo que esta gente se merece una entrada. Que aproveche.


THE ESCOBARS


JAY-Z VS EL FARY


CAMRON OF THE ISLAND


Podeis encontrar más remixes si investigáis un poco por internet. Ánimo.

martes, 2 de junio de 2009

En el dojo

"Vengo hacia ti con las manos vacías. No tengo armas, pero si me veo obligado a defenderme, a defender mis principios o mi honor, si es cuestión de vida o muerte, de derecho o de injusticia,
entonces aquí están mis armas: las manos vacías".

Lema del Kenpo.


Planteándome volver a aquella pequeña rutina...

martes, 26 de mayo de 2009

El zoo de la vanidad

Una ficticia discusión estaba desarrollándose en medio de un ficticio barrio de intenso color ladrillo.
El sujeto que más hablaba, de timbre enérgico y mirada tranquila, discutía con su compañero, sentados ambos en una marquesina:

"Tú no es que seas antisocial, lo que ocurre es que el mundo es el que te odia a ti y eso te jode. Si tu personalidad se debe a la exclusión social, no actúes como si fueses así porque quieres. Estoy harto de discursos cargados de odio hacia la sociedad cuando tú darías un brazo por ser más guapo y tener los ojos azules; por tener un pase VIP en esta partida y ser aceptado. Hipócritas. En ocasiones a mí todo me puede parecer una mierda, pero sé por qué soy como soy. He visto los dos bandos y sé de lo que hablo. Claro está que desprecio más al guapito soplapollas de turno que a ti. Ya sabes, el mismo que hace el mamarracho en las discotecas mientras se regodea en su ignorancia con cada día que pasa. Esos gilipollas no se merecen salir del circo que se han montado. Que mi sinceridad no te haga sentirte mal, porque si por algo te estoy diciendo lo que pienso es porque no quiero que te vuelvas tan gilipollas como ellos. A tu manera, pero como ellos al fin y al cabo. Así que no te equivoques, estoy contigo y te apoyo. Pero hablar en exceso nunca ha sido bueno. Cuando tienes una personalidad marcada no necesitas que los demás se enteren de lo diferente e inteligente que eres, expresando en voz alta lo que piensas a la mínima oportunidad. Esas tonterías no se hacen si de verdad tienes asimilada tu forma de ser. Por favor, deja de llamar la atención para convencerte a ti mismo de cómo eres. Me caes bien, eres auténtico, de verdad, pero te iría mejor si usaras tu furia para hacer algo creativo, o destructivo si lo deseas, pero algo. Sabes que estás por encima de aquellos a los que desprecias. Ahora sólo te queda demostrarlo"

Tras escuchar esto me quité de la cabeza mi sombrero de copa, hice un gesto de absoluto respeto y proseguí mi onírica marcha en bicicleta recorriendo el barroco valle de mi subconsciente.

lunes, 25 de mayo de 2009

El macuto de Pandora

Oh, glorioso océano gris y rebelde que azota mis costas, sácame de este pedazo de tierra, aunque sea con la nuca sonriendo a las nubes y los ojos corroidos por la sal de tus venas...

Las tres de la mañana. El solitario muelle gime bajo las suelas de mis zapatillas con cada paso que ofrezco. La incomodidad se hace presente. Una suave brisa marina se posa sobre mi piel, relajando la siniestra imagen que ofrece un cielo inundado por la Nada. Oteo el horizonte. Siento que me observan. Negrura. El cielo me mira de reojo; desaprueba mi visita con una tormenta nórdica que me sienta como un salivazo caliente en la cara.

El taxista no me ha cobrado la carrera a pesar de lanzarle un billete azul a la ventanilla; subió el cristal que daba a su oido izquierdo y desapareció ante mis ojos antes de que el billete pudiera rozar el suelo. Lo recojo, lo soplo y lo envío de nuevo a su casa de cuero negro. Siento cómo el olor a neumático caliente se funde con el del asfalto mojado, y mientras intento respirar con menos agitación de lo que acostumbro, descubro que la niebla que inunda el horizonte se está despejando con cada centímetro que gana la lluvia. Por fin.

La tela del asa de mi macuto azul se tensa ante mis repetidos apretones. Mi mano lo mantiene firme. Una mano agrietada por el frío. El peso del equipaje se carga sobre mi hombro, impidiéndome evitar una mueca de cansancio. Sigo mirando el negro horizonte, deseando que me ofrezca la visión que necesito.

Estoy esperando.
Estoy preparado.


Rezo para que el mensaje anónimo no haya sido una broma pesada, y aunque por unos momentos casi dejo que el pesimismo me corroa en forma de 180 grados, algo dentro de mí me dice que estoy en el sitio correcto. Haciendo lo correcto.

Dios mío, si alguien se enterara de lo que llevo en el macuto... si alguien lo supiera...

Mi abrigo, empujado por el espeso viento, baila en la oscuridad. Casi ya no siento la fiebre. Evito moverme, firme como un espartano. Espero a que llegue el navío. Sé que llegará. Lo sé.

Seguiré esperando.
Continúo preparado...

domingo, 24 de mayo de 2009

Parodias musicales

Aquellos maravillosos ochenta. Hombreras similares a protecciones de fútbol americano, peinados envueltos en electricidad, samples electrónicos, los Goonies...

Como todo momento pasado visto desde unos ojos más modernos, los ochenta son una época altamente parodiable. Al igual que lo será la nuestra. Ya se encargarán nuestros nietos de darnos por culo poniendo en evidencia toda nuestra cultura juvenil, criticando los efectos especiales de Matrix, echando pestes sobre los gráficos del San Andreas y riéndose de nosotros por la música que ofreció nuestra generación. De esto último no se les podrá culpar.

Pero por el momento, que sean los ochenta el objeto de parodia musical. Gracias al cine y a la televisión podemos disfrutar de estas pequeñas perlas:

Robin Sparkles - Let's go to the mall.
De la serie "Cómo conocí a vuestra madre"
Interpretado por Cobie Smulders aka Robin Scherbatsky.


Pop - Pop goes my heart.
De la película - "Tú la letra y yo la música"
Interpretado por Hugh Grant.


Bruno - "La grandeza del destino".
De la serie española Gominolas.
Interpretado por Arturo Valls.


Curiosamente, estos dos últimos tuvieron un pique de lo más sangrante durante la época del primer CQC. De obligatorio visionado.