Dicen que la vida es así...
Jugué en el casino de la desdicha
aposté mi estima y la perdí
mas no desistí
me acerqué a la ventanilla
froté mi barbilla
y obtuve más fichas
que noches tiene Madrid
sábado, 12 de diciembre de 2009
martes, 8 de diciembre de 2009
Pandemia
Pónganse mascarillas, guantes de látex y quemen todo aquello que piensen utilizar por segunda vez. Se ha detectado una nueva enfermedad y es altamente contagiosa, sobretodo para quienes no la sufren. No estoy hablando de otra variante de gripe que nos intentar vender para que consumamos más Tamiflu, sino de una cepa que se está extendiendo como ejemplares del 20 minutos entre la población más joven. Se trata de un trastorno llamado Policitis, cuyos índices de infección se han disparado en los últimos meses. Los síntomas son simples: el enfermo, quien no presentaba con anterioridad ninguna dolencia, decide de la noche a la mañana presentarse a policía.
Es cierto que muchas personas toman esta decisión de forma sana y racional; sin embargo otras tantas parecen estar sujetas a extraños comportamientos que les obligan a actuar en masa, teniendo como objetivo una placa a la que sacar brillo.
Tranquilícese. Si algún familiar o conocido suyo ha decidido dedicarse a la defensa de la justicia, no tiene por qué estar necesariamente contagiado. Pero yo que usted me aseguraría. Tomen una muestra de su sangre y quémenla con un alambre candente: si reacciona anómalamente, aislen al infectado o bien préndanle fuego, dependiendo del nivel de estima que tengan hacia él.
¿Por qué enferma la gente? Las razones varían en cada caso, pero son dos las que soportan mayor peso teórico:
En primer lugar, el miedo a la inestabilidad. Debido a la crisis bilderbergiana en la que nos encontramos, las personas acaban siendo contagiadas por culpa de su inseguridad, lo que las empuja a buscar un futuro sólido de la mano de un trabajo remunerado por el Estado. Y si puede ser cobrando mucho y trabajando poco, mejor que mejor.
La segunda y última razón está relacionada con el grado de tontería mental que tenga el sujeto; cuanto más alto sea éste, más posibilidades tendrá de caer enfermo. Este tipo de personas creen que meterse a policía es subir un escalón social, la manera de ser alguien. Sólo un don nadie estrecho de miras puede pensar que un policía merece más respeto que un fontanero. Para ellos, ingresar en el cuerpo es la excusa perfecta para ir a noventa por ciudad, poner cara de estreñido y actuar como si fuesen sheriffs de Wichita. En definitiva, para que les paguen por continuar siendo lo que son: un atajo de flipados.
Si quieres hacerte policía, perfecto; aunque parezca lo contrario no tengo nada en contra de esta profesión. Es más, aunque padezcas Policitis aguda, te presento todos mis respetos siempre y cuando lo sufras por la primera razón. Es algo absolutamente comprensible.
En cambio, si te presentas a madero por la segunda razón, me compadezco de ti y de tu mentalidad.
No te daría ni una pistola de balines.
Es cierto que muchas personas toman esta decisión de forma sana y racional; sin embargo otras tantas parecen estar sujetas a extraños comportamientos que les obligan a actuar en masa, teniendo como objetivo una placa a la que sacar brillo.
Tranquilícese. Si algún familiar o conocido suyo ha decidido dedicarse a la defensa de la justicia, no tiene por qué estar necesariamente contagiado. Pero yo que usted me aseguraría. Tomen una muestra de su sangre y quémenla con un alambre candente: si reacciona anómalamente, aislen al infectado o bien préndanle fuego, dependiendo del nivel de estima que tengan hacia él.
¿Por qué enferma la gente? Las razones varían en cada caso, pero son dos las que soportan mayor peso teórico:
En primer lugar, el miedo a la inestabilidad. Debido a la crisis bilderbergiana en la que nos encontramos, las personas acaban siendo contagiadas por culpa de su inseguridad, lo que las empuja a buscar un futuro sólido de la mano de un trabajo remunerado por el Estado. Y si puede ser cobrando mucho y trabajando poco, mejor que mejor.
La segunda y última razón está relacionada con el grado de tontería mental que tenga el sujeto; cuanto más alto sea éste, más posibilidades tendrá de caer enfermo. Este tipo de personas creen que meterse a policía es subir un escalón social, la manera de ser alguien. Sólo un don nadie estrecho de miras puede pensar que un policía merece más respeto que un fontanero. Para ellos, ingresar en el cuerpo es la excusa perfecta para ir a noventa por ciudad, poner cara de estreñido y actuar como si fuesen sheriffs de Wichita. En definitiva, para que les paguen por continuar siendo lo que son: un atajo de flipados.
Si quieres hacerte policía, perfecto; aunque parezca lo contrario no tengo nada en contra de esta profesión. Es más, aunque padezcas Policitis aguda, te presento todos mis respetos siempre y cuando lo sufras por la primera razón. Es algo absolutamente comprensible.
En cambio, si te presentas a madero por la segunda razón, me compadezco de ti y de tu mentalidad.
No te daría ni una pistola de balines.
martes, 1 de diciembre de 2009
sábado, 28 de noviembre de 2009
La otra cara de la ley
Mientras me duchaba, la esponja se ha caído por el lado que no rebosaba gel.
Chúpate esa, Murphy.
Chúpate esa, Murphy.
jueves, 26 de noviembre de 2009
La pelea del milenio
No forma parte de ninguna película de Van Damme, ni de Steven Seagal o sucedáneos. Tampoco pertenece a ningún film asiático. La culpa de esta joya audiovisual la tiene un capítulo de la serie Star Trek, cuyo director (mente avanzada a su tiempo donde las haya), nos obsequia con la mejor coreografía de artes marciales jamás rodada. Una obra de arte que alcanza su punto culminante durante el transcurso del segundo 17 al 23, donde podemos observar el más grandioso intercambio de golpes de la historia del Cine.
En el rincón derecho, con el vestido típico de una adolescente hortera el día de nochevieja, una criatura de aspecto salamandresco experta en el manejo del bastón de madera y quinto dan de karate estilo Mishima busca encararse con el protagonista de la aventura. El cowboy intergaláctico al que se enfrenta, conocido por sus depuradas técnicas pugilísticas y ataviado con un maillot amarillo propio del Tour de Francia, espera agazapado en medio de las desérticas tierras donde presumiblemente dará comienzo la pelea. El escamoso bicho del espacio toma la iniciativa, y tras desfragmentar su arma de combate al golpear con ferocidad una especie vegetativa autóctona, decide combatir cuerpo a cuerpo contra su humanoide rival, quien no deja de mantener la guardia.
A partir de ahí todo es una consecución de movimientos ágiles, trucos contundentes, dislocaciones de crisma y recíprocos lanzamientos de rocas.
3, 2, 1... ¡acción!
En el rincón derecho, con el vestido típico de una adolescente hortera el día de nochevieja, una criatura de aspecto salamandresco experta en el manejo del bastón de madera y quinto dan de karate estilo Mishima busca encararse con el protagonista de la aventura. El cowboy intergaláctico al que se enfrenta, conocido por sus depuradas técnicas pugilísticas y ataviado con un maillot amarillo propio del Tour de Francia, espera agazapado en medio de las desérticas tierras donde presumiblemente dará comienzo la pelea. El escamoso bicho del espacio toma la iniciativa, y tras desfragmentar su arma de combate al golpear con ferocidad una especie vegetativa autóctona, decide combatir cuerpo a cuerpo contra su humanoide rival, quien no deja de mantener la guardia.
A partir de ahí todo es una consecución de movimientos ágiles, trucos contundentes, dislocaciones de crisma y recíprocos lanzamientos de rocas.
3, 2, 1... ¡acción!
viernes, 20 de noviembre de 2009
La mano de Dieu
La selección francesa de balonmano se ha clasificado para el campeonato mundial tras derrotar a Irlanda en la fase de repesca.
Aquí podemos ver el tanto que aseguró su pase:
A esto se le llama canteo.
Aquí podemos ver el tanto que aseguró su pase:
A esto se le llama canteo.
martes, 17 de noviembre de 2009
Aham
- ¿Le conoces?
- Sí.
- Es muy majo.
- Bueno...
- ¿No te cae bien?
- No demasiado, la verdad.
- ¿Y eso?
- ¿Acaso importa?
No pretendo convencerte ni que cambies de parecer, así que no me obligues a desarrollar mi opinión y ahorrémonos el tiempo de discutir.
Hay momentos en los que es mejor no dar explicaciones. Cuando no se va a llegar a ninguna conclusión, la opción más fructífera es dar una palmadita silenciosa en la espalda del oyente, por mucho que duela la marca que dejan los dientes en la lengua.
Lo que tú digas.
- Sí.
- Es muy majo.
- Bueno...
- ¿No te cae bien?
- No demasiado, la verdad.
- ¿Y eso?
- ¿Acaso importa?
No pretendo convencerte ni que cambies de parecer, así que no me obligues a desarrollar mi opinión y ahorrémonos el tiempo de discutir.
Hay momentos en los que es mejor no dar explicaciones. Cuando no se va a llegar a ninguna conclusión, la opción más fructífera es dar una palmadita silenciosa en la espalda del oyente, por mucho que duela la marca que dejan los dientes en la lengua.
Lo que tú digas.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Señor Ladrillo
Mientras intento no construir un muro a mi alrededor, esquivo con intermitente voluntad el alquitrán de los recuerdos. Sólo así podré mantener intactas mis alas para retomar el vuelo cuando menos me lo espere.
Una señal.
Futuro, dime algo.
All in all you're just another brick in the wall.
Carnet de desidentidad
Al subir la escalera vi a un hombre que no estaba allí. Tampoco hoy lo volví a ver. Deseo verle desaparecer...
Buceando en el lago de mi inconsciente, busco los escalones que nunca encuentro, la toalla que nadie ofrece. Me impulso y me conozco. Incapaz de salir del agua ni de secarme, me empapo con una personalidad que gira como una noria, sólida y cegadora gracias a las luces de colores que adornan la máquina en lo alto de esta sociedad feriante. Cambia de tamaño, forma y color, pero nunca deja de ser una noria. Se dedica a dar vueltas incansablemente y la velocidad es lo único que varía en su existencia.
La entrada es gratuita, pero nadie te obliga a montar. Si lo haces es porque quieres. Según el ánimo con el que subas puedes acabar extasiado, esperando repetir, o con ganas de vomitar. Tú eliges.
¿Quién habla? ¿Quién eres?
El maquinista de la atracción. Está cerrada por mantenimiento, planeamos mejorarla.
Buceando en el lago de mi inconsciente, busco los escalones que nunca encuentro, la toalla que nadie ofrece. Me impulso y me conozco. Incapaz de salir del agua ni de secarme, me empapo con una personalidad que gira como una noria, sólida y cegadora gracias a las luces de colores que adornan la máquina en lo alto de esta sociedad feriante. Cambia de tamaño, forma y color, pero nunca deja de ser una noria. Se dedica a dar vueltas incansablemente y la velocidad es lo único que varía en su existencia.
La entrada es gratuita, pero nadie te obliga a montar. Si lo haces es porque quieres. Según el ánimo con el que subas puedes acabar extasiado, esperando repetir, o con ganas de vomitar. Tú eliges.
¿Quién habla? ¿Quién eres?
El maquinista de la atracción. Está cerrada por mantenimiento, planeamos mejorarla.
martes, 3 de noviembre de 2009
Educa a los hombres para que castiguen a los niños
Curso del 63 es el nuevo reality show que emite Antena 3, donde supuestamente se implantará a sus alumnos/participantes la educación propia de los años sesenta. El objetivo del programa, según dicen, es descubrir qué ocurriría si a los jóvenes de nuestro tiempo se les educara como en aquella época, dentro de un ambiente más estricto.
Sus responsables defienden su existencia alegando que es un experimento sociológico (vaya, como Gran Hermano) de gran interés general, ya que como todos sabemos, la juventud es hija de Satanás y merece ser corregida antes de que el mundo se destruya.
Aquí podéis ver varias perlas de su contenido:
Experimento sociológico, mis cojones.
Menuda pandilla de gilipollas. ¿Reforma educativa? Lo que yo haría es aprobar la ley BR y mandar a estos personajes en un autobús hacia la presencia de Kitano.
Es más, si piensan hacer un un nuevo reality, que sea de ese tipo.
Lo pido por favor.
Sus responsables defienden su existencia alegando que es un experimento sociológico (vaya, como Gran Hermano) de gran interés general, ya que como todos sabemos, la juventud es hija de Satanás y merece ser corregida antes de que el mundo se destruya.
Aquí podéis ver varias perlas de su contenido:
Experimento sociológico, mis cojones.
Menuda pandilla de gilipollas. ¿Reforma educativa? Lo que yo haría es aprobar la ley BR y mandar a estos personajes en un autobús hacia la presencia de Kitano.
Es más, si piensan hacer un un nuevo reality, que sea de ese tipo.
Lo pido por favor.
jueves, 29 de octubre de 2009
Consideración al cliente
Tras varios días proponiéndolo, decidimos entrar en el garito por primera vez tras la reforma.
La persiana metálica corrida hacia arriba invitaba a la intromisión. Allí estaba, con las piernas abiertas, el antro donde hacía unos años pedíamos cambio para que nos desplegaran un buen surtido de chupitos.
Este bar, de suma importancia para el desarrollo de nuestra adolescencia, cerró justo cuando terminamos un ciclo, y ahora como un Ave Fénix resurge de sus cenizas bajo otra identidad para atender a los que les gusta jugar con un vaso de cinco centímetros y un golpe seco de muñeca por el módico precio de un euro.
Así era.
Así lo recuerdo.
Entrar, palmear la barra con la mano abierta, retirarla y dejar al descubierto la moneda.
El chorro rebotando en el culo del vaso. El rápido desplazamiento hacia los labios y la nuca plegada hacia atrás; las cejas contraídas, los dientes chirriando.
Siempre me ha gustado el simple trueque que se produce con una moneda de un euro, ya sea por una hamburguesa del McDonalds o por un periódico. Por eso cuando subieron hace algunos años el precio del autobús urbano me mosqueé: aparte de la moneda de rigor, tenías que abonar varios céntimos más, con el consiguiente engorro de estar buscando moneditas del tamaño de una uña por toda la cartera. Menos mal que recapacitaron y lo devolvieron a su precio "original".
A día de hoy y gracias al abono transporte, este problema lo tengo más que superado.
Una vez dentro del nuevo garito, observamos los primeros cambios realizados en su diminuto interior: cambio de pintura, carteles despegados... Lo más destacable era la retirada del apoyadero que había frente a la barra, situado a la derecha, sustituido en su lugar por unas mesas de un metro de altura y dos tipos de asientos: uno pegado a la pared (uniforme y de una sola pieza) y frente a éste varios asientos individuales cementados al suelo, separados por un ligero espacio.
Nos acercamos a la barra. Los camareros me suenan, parecen antiguos clientes. Pedimos cuatro chupitos, uno para cada uno. Tequila. Nos lo bebemos a lo John Wayne, y los digerimos como niñas. La falta de práctica. Si nos viera nuestro yo del pasado nos pegaría una patada en las pelotas. Tomamos el segundo como niñas, y lo digerimos a lo John Wayne. La cosa iba cambiando.
Después de caer el tercero pedimos la cuenta, y los números no nos salen. Un euro por trago... sólo hay que multiplicar, la tabla del uno. Fácil. Le pedimos explicaciones a la camarera y nos las da gustosamente: habían subido el precio del chupito.
NO.
Un sitio característico por esos precios no puede cambiar las normas no escritas del coste del producto así como así. El consumidor se merece un respeto. Pero claro, el sitio no era el mismo al fin y al cabo, y se sintieron en la obligación de imitar los precios de la competencia.
Un mito caído. La quema de Troya.
Esto hizo acordarme del tema del autobús urbano, cuando de pequeño tenía que buscar esas monedas que se resistían a ser localizadas.
Ellos volvieron al precio original.
Espero que el bar recapacite y haga lo mismo.
La persiana metálica corrida hacia arriba invitaba a la intromisión. Allí estaba, con las piernas abiertas, el antro donde hacía unos años pedíamos cambio para que nos desplegaran un buen surtido de chupitos.
Este bar, de suma importancia para el desarrollo de nuestra adolescencia, cerró justo cuando terminamos un ciclo, y ahora como un Ave Fénix resurge de sus cenizas bajo otra identidad para atender a los que les gusta jugar con un vaso de cinco centímetros y un golpe seco de muñeca por el módico precio de un euro.
Así era.
Así lo recuerdo.
Entrar, palmear la barra con la mano abierta, retirarla y dejar al descubierto la moneda.
El chorro rebotando en el culo del vaso. El rápido desplazamiento hacia los labios y la nuca plegada hacia atrás; las cejas contraídas, los dientes chirriando.
Siempre me ha gustado el simple trueque que se produce con una moneda de un euro, ya sea por una hamburguesa del McDonalds o por un periódico. Por eso cuando subieron hace algunos años el precio del autobús urbano me mosqueé: aparte de la moneda de rigor, tenías que abonar varios céntimos más, con el consiguiente engorro de estar buscando moneditas del tamaño de una uña por toda la cartera. Menos mal que recapacitaron y lo devolvieron a su precio "original".
A día de hoy y gracias al abono transporte, este problema lo tengo más que superado.
Una vez dentro del nuevo garito, observamos los primeros cambios realizados en su diminuto interior: cambio de pintura, carteles despegados... Lo más destacable era la retirada del apoyadero que había frente a la barra, situado a la derecha, sustituido en su lugar por unas mesas de un metro de altura y dos tipos de asientos: uno pegado a la pared (uniforme y de una sola pieza) y frente a éste varios asientos individuales cementados al suelo, separados por un ligero espacio.
Nos acercamos a la barra. Los camareros me suenan, parecen antiguos clientes. Pedimos cuatro chupitos, uno para cada uno. Tequila. Nos lo bebemos a lo John Wayne, y los digerimos como niñas. La falta de práctica. Si nos viera nuestro yo del pasado nos pegaría una patada en las pelotas. Tomamos el segundo como niñas, y lo digerimos a lo John Wayne. La cosa iba cambiando.
Después de caer el tercero pedimos la cuenta, y los números no nos salen. Un euro por trago... sólo hay que multiplicar, la tabla del uno. Fácil. Le pedimos explicaciones a la camarera y nos las da gustosamente: habían subido el precio del chupito.
NO.
Un sitio característico por esos precios no puede cambiar las normas no escritas del coste del producto así como así. El consumidor se merece un respeto. Pero claro, el sitio no era el mismo al fin y al cabo, y se sintieron en la obligación de imitar los precios de la competencia.
Un mito caído. La quema de Troya.
Esto hizo acordarme del tema del autobús urbano, cuando de pequeño tenía que buscar esas monedas que se resistían a ser localizadas.
Ellos volvieron al precio original.
Espero que el bar recapacite y haga lo mismo.
sábado, 24 de octubre de 2009
Humano
Perdóneme señora Ortografía, a veces cometo errores.
Pero estese tranquila, que no suzede mui a menudo.
Pero estese tranquila, que no suzede mui a menudo.
viernes, 23 de octubre de 2009
7:00 AM
Veneno cautivo en una celda de cristal, aromática piscina de ébano líquido... atraviesa el túnel y empújame.
Tú eres quien mantiene las persianas en lo más alto, quien provoca los golpes de batería en mi caja torácica. Quien empuja mi dedo hacia el botón verde para citarnos.
Yo soy quien te ve caer. El que camina y aguanta sin desviarse.
Quien se resiente cuando desapareces.
Invocas al Despertar de los Sentidos para que extienda su silbido a lo largo de las horas, intenso al amanecer y mortecino tras ocultarse el sol... momento en el que disminuye progresivamente su zancada hasta agotarse, enviándome al sarcófago de tela azul.
La seca alarma del despertador despierta al fiambre. El envase de órganos se resiente, necesita combustible.
¿Nos conocemos?
Café, cuánto te he echado de menos, cuánto te odiaré...
Tú eres quien mantiene las persianas en lo más alto, quien provoca los golpes de batería en mi caja torácica. Quien empuja mi dedo hacia el botón verde para citarnos.
Yo soy quien te ve caer. El que camina y aguanta sin desviarse.
Quien se resiente cuando desapareces.
Invocas al Despertar de los Sentidos para que extienda su silbido a lo largo de las horas, intenso al amanecer y mortecino tras ocultarse el sol... momento en el que disminuye progresivamente su zancada hasta agotarse, enviándome al sarcófago de tela azul.
La seca alarma del despertador despierta al fiambre. El envase de órganos se resiente, necesita combustible.
¿Nos conocemos?
Café, cuánto te he echado de menos, cuánto te odiaré...
jueves, 22 de octubre de 2009
Lady Freedom
"Si la libertad significa algo, es el derecho de decir a los demás lo que no quieren oír."
George Orwell
"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco."
Jaume Perich
"Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo."
Voltaire
"Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad."
Confucio
"Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo."
Johann Wolfgang Goethe
"Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía."
Simón Bolívar
"Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad."
Thomas Hobbes
"La libertad más difícil de conservar es la de equivocarse."
Morris West
"Para ser libres hay que ser esclavos de la ley."
Marco Tulio Cicerón
"La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre."
Samuel Johnson
"El único medio de conservar el hombre su libertad es estar siempre dispuesto a morir por ella."
Edgar Allan Poe
"Si te dan un papel pautado, escribe por detrás."
Juan Ramon Jiménez
"El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa."
Jules Renard
"Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad."
George Orwell
"Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco."
Jaume Perich
"Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo."
Voltaire
"Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad."
Confucio
"Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo."
Johann Wolfgang Goethe
"Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía."
Simón Bolívar
"Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad."
Thomas Hobbes
"La libertad más difícil de conservar es la de equivocarse."
Morris West
"Los mayores enemigos de la libertad no son aquellos que la oprimen, sino los que la ensucian."
Vincenzo Gioberti"Para ser libres hay que ser esclavos de la ley."
Marco Tulio Cicerón
"La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre."
Samuel Johnson
"El único medio de conservar el hombre su libertad es estar siempre dispuesto a morir por ella."
Edgar Allan Poe
"Si te dan un papel pautado, escribe por detrás."
Juan Ramon Jiménez
"El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa."
Jules Renard
"Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad."
Enrique Tierno Galván
Tal y como dije ...
... los pedantes sobran.
Escena sacada de la película "El indomable Will Hunting", dirigida en 1997 por Gus Van Sant y protagonizada por Matt Damon.
Los pedantes siempre me han producido desprecio y algo de lástima a la vez, sobre todo los presumidos bocazas que sacan a relucir su cola de pavo real sin que nadie les haya cedido terreno. Cretinos inoportunos. Se puede ser pedante pero teniendo un mínimo de contención, siendo consciente de unas aptitudes pero obviando la necesidad de llamar la atención. Así son poquísimos. La gran mayoría se encuentra en el otro bando. Personas a las que hay que aguantar unos comentarios contrapoducentes para los nervios.
Lo malo no es que se restrieguen en su propia mierda, si no que lo hagan cuando carecen de lo que presumen. Si tienes un yate, perfecto, me jode pero lo encajo aunque lo hayas tenido que soltar mientras hablábamos de música. Pero los que realmente me molestan son aquellos que se añaden centímetros de más. Y en estos casos no abundan los faroles materiales, sino los intelectuales. Ya les gustaría ser la mitad de listos de lo que se piensan.
Espero que cada uno de ellos se encuentre a su Will Hunting particular.
Escena sacada de la película "El indomable Will Hunting", dirigida en 1997 por Gus Van Sant y protagonizada por Matt Damon.
Los pedantes siempre me han producido desprecio y algo de lástima a la vez, sobre todo los presumidos bocazas que sacan a relucir su cola de pavo real sin que nadie les haya cedido terreno. Cretinos inoportunos. Se puede ser pedante pero teniendo un mínimo de contención, siendo consciente de unas aptitudes pero obviando la necesidad de llamar la atención. Así son poquísimos. La gran mayoría se encuentra en el otro bando. Personas a las que hay que aguantar unos comentarios contrapoducentes para los nervios.
Lo malo no es que se restrieguen en su propia mierda, si no que lo hagan cuando carecen de lo que presumen. Si tienes un yate, perfecto, me jode pero lo encajo aunque lo hayas tenido que soltar mientras hablábamos de música. Pero los que realmente me molestan son aquellos que se añaden centímetros de más. Y en estos casos no abundan los faroles materiales, sino los intelectuales. Ya les gustaría ser la mitad de listos de lo que se piensan.
Espero que cada uno de ellos se encuentre a su Will Hunting particular.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Los hilos enhebrados del Doctor Divago
Tengo una duda que me ronda por la cabeza desde hace cinco segundos...
¿No se supone que para ser considerado escritor uno tendría que vivir de la escritura? (La cuestión también es aplicable a otras artes, tales como la pintura o la música)
Vale, no es la pregunta más compleja que ha formulado el ser humano a lo largo de la historia, pero me apetecía desmenuzarla.
Muchos intelectualillos se echarían las manos a la cabeza si leyesen esto, defendiéndose con frases como "Oye, pues yo no doy un palo al agua y me considero pintor" o "Llevo trabajando ocho años de camarero, pero soy escritor".
¿Qué separa el reconocimiento del artista de su afirmación como tal?
Si las artes no pueden ser medidas bajo un baremo de profesionalidad eso quiere decir, simple y llanamente, que todos podemos ser artistas. Sin necesidad de obtener un título ni una distinción.
No hace falta que aplaudáis ante tal hallazgo.
Pero entonces, ¿qué diferencia a un creador de cualquier otro? ¿El grado de comercialización (que no de comercialidad) de su producto? Es posible. La gente conoce a Dan Brown y compra sus libros, pero en cambio se la suda que tu primo, quien puede que escriba mejor, haya editado uno (siempre que no trate sobre vampiros amariconados).
¿Esto significa que para que reconozcan tu trabajo tienes que ser valorado por una (pequeña o grande) multitud? No tiene por qué. Pero sí es cierto que por ahí se termina, aunque suponga un problema para los primeros seguidores del autor. ¿Cuántas veces hemos deseado dejar de escuchar a un grupo poco conocido de música por el simple hecho de que toda una comunidad haya empezado a escucharlos? Creo que no pocas.
¿Y tener éxito condiciona que te consideren artista? En efecto. Muchos escritores se morían de asco antes de ser reconocidos como tales. Luego se hicieron ricos y famosos. ¿Es que antes era menos/peores escritores? Seguramente muchos de sus conocidos se mofaban de ellos, pensando que si no recibían un cheque por sus libros, no eran escritores de verdad. ¿La calidad de las ideas no debería estar por delante de la fama?
Entonces no se trata de ser bueno, sino de tener éxito. De acuerdo. La valoración del artista pasa por los éxitos que coseche, vivo o muerto.
¿Pero la valoración de quién? ¿De quiénes exactamente? ¿La gente? ¿Así de simple? ¿Quién coño es la gente? Pues la que se gasta los cuartos y pierde su tiempo con el trabajo del autor. Quienes le dedican su atención.
Mantener el interés.
Entonces lo más preciado (que no tiene que ser lo más ansiado) para la difusión del creador es la atención de quien examina sus obras. Cuanta más atención reuna, más posibilidades tendrá de que le valoren positivamente.
Siendo justos, este criterio se ajustaría más a una medida subjetiva del individuo; aunque sea luego la masa (en mayor o menor medida) quien otorgue los laureles. Es decir, que si tu madre pinta y a ti te encanta cómo lo hace, para ti será una artista. Si tu vecino esculpe retratos de dictadores con aluminio y corcho y a tu madre la pintora le gusta, para ella será un artista. Simple. Pero para los creadores, una palmadita en la espalda por parte de sujetos aislados no siempre es suficiente.
Es una deducción de parvulario, pero la idea es ir enlazando conceptos.
Pero... ¿y cuando alguien es enaltecido y vanagloriado sólo por un grupo minoritario? Cuando vive de lo que crea pero a la mayor parte del planeta le parece una basura, o simplemente se desentiende, ¿también se le considera exitoso en su propósito? Pienso que sí, es más, en las divagaciones anteriores no he hecho referencia a la obtención de un reconocimiento mundial como meta, sino simplemente a la salida del anonimato.
Lo principal es hacer ruido en el círculo donde te mueves. Lo demás es secundario. Una vez te introduzcas, te tomarán en serio.
Tras tanta divagación y como conclusión final, pienso que lo más importante a tener en cuenta no es que te consideren artista, sino que TÚ te sientas como tal, sin necesidad de prodigarlo. Los pedantes sobran.
Siéntete, siéntate y crea. Aunque seas una mierda y no consigas nunca nada, como seguramente pase. Sigue a lo tuyo y trabaja, sin esperar que alguien te coloque la etiqueta de artista.
"Artista". Qué asco le he cogido a la palabra.
¿No se supone que para ser considerado escritor uno tendría que vivir de la escritura? (La cuestión también es aplicable a otras artes, tales como la pintura o la música)
Vale, no es la pregunta más compleja que ha formulado el ser humano a lo largo de la historia, pero me apetecía desmenuzarla.
Muchos intelectualillos se echarían las manos a la cabeza si leyesen esto, defendiéndose con frases como "Oye, pues yo no doy un palo al agua y me considero pintor" o "Llevo trabajando ocho años de camarero, pero soy escritor".
¿Qué separa el reconocimiento del artista de su afirmación como tal?
Si las artes no pueden ser medidas bajo un baremo de profesionalidad eso quiere decir, simple y llanamente, que todos podemos ser artistas. Sin necesidad de obtener un título ni una distinción.
No hace falta que aplaudáis ante tal hallazgo.
Pero entonces, ¿qué diferencia a un creador de cualquier otro? ¿El grado de comercialización (que no de comercialidad) de su producto? Es posible. La gente conoce a Dan Brown y compra sus libros, pero en cambio se la suda que tu primo, quien puede que escriba mejor, haya editado uno (siempre que no trate sobre vampiros amariconados).
¿Esto significa que para que reconozcan tu trabajo tienes que ser valorado por una (pequeña o grande) multitud? No tiene por qué. Pero sí es cierto que por ahí se termina, aunque suponga un problema para los primeros seguidores del autor. ¿Cuántas veces hemos deseado dejar de escuchar a un grupo poco conocido de música por el simple hecho de que toda una comunidad haya empezado a escucharlos? Creo que no pocas.
¿Y tener éxito condiciona que te consideren artista? En efecto. Muchos escritores se morían de asco antes de ser reconocidos como tales. Luego se hicieron ricos y famosos. ¿Es que antes era menos/peores escritores? Seguramente muchos de sus conocidos se mofaban de ellos, pensando que si no recibían un cheque por sus libros, no eran escritores de verdad. ¿La calidad de las ideas no debería estar por delante de la fama?
Entonces no se trata de ser bueno, sino de tener éxito. De acuerdo. La valoración del artista pasa por los éxitos que coseche, vivo o muerto.
¿Pero la valoración de quién? ¿De quiénes exactamente? ¿La gente? ¿Así de simple? ¿Quién coño es la gente? Pues la que se gasta los cuartos y pierde su tiempo con el trabajo del autor. Quienes le dedican su atención.
Mantener el interés.
Entonces lo más preciado (que no tiene que ser lo más ansiado) para la difusión del creador es la atención de quien examina sus obras. Cuanta más atención reuna, más posibilidades tendrá de que le valoren positivamente.
Siendo justos, este criterio se ajustaría más a una medida subjetiva del individuo; aunque sea luego la masa (en mayor o menor medida) quien otorgue los laureles. Es decir, que si tu madre pinta y a ti te encanta cómo lo hace, para ti será una artista. Si tu vecino esculpe retratos de dictadores con aluminio y corcho y a tu madre la pintora le gusta, para ella será un artista. Simple. Pero para los creadores, una palmadita en la espalda por parte de sujetos aislados no siempre es suficiente.
Es una deducción de parvulario, pero la idea es ir enlazando conceptos.
Pero... ¿y cuando alguien es enaltecido y vanagloriado sólo por un grupo minoritario? Cuando vive de lo que crea pero a la mayor parte del planeta le parece una basura, o simplemente se desentiende, ¿también se le considera exitoso en su propósito? Pienso que sí, es más, en las divagaciones anteriores no he hecho referencia a la obtención de un reconocimiento mundial como meta, sino simplemente a la salida del anonimato.
Lo principal es hacer ruido en el círculo donde te mueves. Lo demás es secundario. Una vez te introduzcas, te tomarán en serio.
Tras tanta divagación y como conclusión final, pienso que lo más importante a tener en cuenta no es que te consideren artista, sino que TÚ te sientas como tal, sin necesidad de prodigarlo. Los pedantes sobran.
Siéntete, siéntate y crea. Aunque seas una mierda y no consigas nunca nada, como seguramente pase. Sigue a lo tuyo y trabaja, sin esperar que alguien te coloque la etiqueta de artista.
"Artista". Qué asco le he cogido a la palabra.
Desprendimiento de rocas
Los videos musicales que más he estado viendo últimamente:
Jake One feat. Freeway and Brother Ali - The Truth
Sean Price - King Kong
El B (Los Aldeanos) - La Naranja Se Picó
Jake One feat. Freeway and Brother Ali - The Truth
Sean Price - King Kong
El B (Los Aldeanos) - La Naranja Se Picó
martes, 20 de octubre de 2009
Sin límite vertical
Llevo tan sólo dos días en la universidad y ya hay un tipo que me produce un intenso malestar en la retina.
Al chaval no le conozco de nada, no sé ni su nombre ni lo que estudia; tampoco sé que ideología defiende, ni su sexualidad. Desconozco la música que le gusta y lo que opina sobre el aborto. Siendo francos, tampoco es que me importe demasiado.
El problema es el siguiente: el chico lleva los pantalones por debajo de la raja del culo, aireando sus calzoncillos por donde pasa; y lo que es peor: se pasea con total impunidad por la cafetería, el rincón de los desayunos, recinto de sagrado respeto hacia el bienestar del estómago vacío.
Como comprenderéis, lo último que quiero ver cerca de mi cara mientras como una crujiente palmera son unos boxer blancos adornados con dibujitos.
¿Intolerante? Pongámonos en situación.
Cuando hablo de que enseña los calzones no me refiero a que muestra la gomita de su ropa interior, o la parte superior de sus nalgas. No soy tan quisquilloso. Hablo de unos pantalones tan caídos, que si el chaval no usase calzoncillos podría agacharse y cagar sin que el cohete rozara sus tejanos. Tan bajos, que llega a los cordones de sus zapatos antes que al cinturón. No sé cómo camina sin parecer un pingüino.
Y no se trata de alguien que use camisetas largas para camuflar minimamente su ropa interior, sino todo lo contrario. Todo lo contrario, repito. Camiseta, calzones, pantalón. Los lleva claramente por partes, como un Megazord. El puto Power Ranger de la vulgaridad.
Por último, y para ser sincero conmigo mismo, me siento en la obligación de aclarar que vengo de una "cultura" donde los pantalones se llevan caídos. Sí, es cierto, pero es que este caso es exagerado, radical. Sobrepasa cualquier límite racional.
Así que en resumidas cuentas, la postal es la de un muchacho que se ha debido gastar una buena pasta en gallumbos, porque si no, no me explico su afán por enseñar a todo el mundo los tapaculos que gasta.
Eso sí, huelga decir que cada uno es libre de vestir como le dé la gana.
No soy quién para dictaminar canones de estética, pero sí para retratarlos, ya que la libertad también abarca el terreno de la expresión, digo yo.
Cada uno que haga lo que le venga en gana. Modernitos, alternatas, fashion victims... cuando se acerque el invierno ya se acordarán de cubrir sus posaderas.
Al chaval no le conozco de nada, no sé ni su nombre ni lo que estudia; tampoco sé que ideología defiende, ni su sexualidad. Desconozco la música que le gusta y lo que opina sobre el aborto. Siendo francos, tampoco es que me importe demasiado.
El problema es el siguiente: el chico lleva los pantalones por debajo de la raja del culo, aireando sus calzoncillos por donde pasa; y lo que es peor: se pasea con total impunidad por la cafetería, el rincón de los desayunos, recinto de sagrado respeto hacia el bienestar del estómago vacío.
Como comprenderéis, lo último que quiero ver cerca de mi cara mientras como una crujiente palmera son unos boxer blancos adornados con dibujitos.
¿Intolerante? Pongámonos en situación.
Cuando hablo de que enseña los calzones no me refiero a que muestra la gomita de su ropa interior, o la parte superior de sus nalgas. No soy tan quisquilloso. Hablo de unos pantalones tan caídos, que si el chaval no usase calzoncillos podría agacharse y cagar sin que el cohete rozara sus tejanos. Tan bajos, que llega a los cordones de sus zapatos antes que al cinturón. No sé cómo camina sin parecer un pingüino.
Y no se trata de alguien que use camisetas largas para camuflar minimamente su ropa interior, sino todo lo contrario. Todo lo contrario, repito. Camiseta, calzones, pantalón. Los lleva claramente por partes, como un Megazord. El puto Power Ranger de la vulgaridad.
Por último, y para ser sincero conmigo mismo, me siento en la obligación de aclarar que vengo de una "cultura" donde los pantalones se llevan caídos. Sí, es cierto, pero es que este caso es exagerado, radical. Sobrepasa cualquier límite racional.
Así que en resumidas cuentas, la postal es la de un muchacho que se ha debido gastar una buena pasta en gallumbos, porque si no, no me explico su afán por enseñar a todo el mundo los tapaculos que gasta.
Eso sí, huelga decir que cada uno es libre de vestir como le dé la gana.
No soy quién para dictaminar canones de estética, pero sí para retratarlos, ya que la libertad también abarca el terreno de la expresión, digo yo.
Cada uno que haga lo que le venga en gana. Modernitos, alternatas, fashion victims... cuando se acerque el invierno ya se acordarán de cubrir sus posaderas.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Señales
Finaliza la sagrada hora de comer.
Una vez recogido el último servilletero de la mesa, bajo a la calle mochila al hombro para asistir a una proyección de cortometrajes en el barrio de Lavapiés. En poco más de una hora me encuentro saliendo de la boca del metro, viaje en autobús incluido. Las placas de las calles son mi brújula. Me dirijo calle arriba, escalando por el asfalto.
Nada más entrar en el local me encuentro con David (compañero de la escuela), quien por cierto está más delgado que de costumbre. Nos saludamos, pagamos la entrada y nos quedamos charlando frente a la barra del bar a la espera de que nos dejen pasar a la sala de proyección.
Mientras intercambiamos información sobre trailers, una mujer de avanzada edad y escasa estatura atraviesa el bar junto a la que debe ser su hija. La chica tiene algún tipo de retraso mental. Se nota por su aspecto, por sus rasgos y expresión. Por su sonrisa. Su cara es rechoncha, como su cuerpo, y su cabello lo sostiene hacia atrás una gruesa diadema blanca. Entra sola en el baño y al minuto sale. Su madre le recrimina el poco tiempo que ha estado dentro, dudosa de que haya hecho algo. Ella emite una risa, un gemido grave más bien, y las dos salen del bar por la puerta principal.
Es entonces cuando me invade el pensamiento que siempre tengo al presenciar una cosa así: si Dios existe, es un hijo de puta. No se puede hacer eso a alguien, no si eres omnipotente.
Los cortos estuvieron bien, en especial uno llamado Basket Bronx. Luego tomamos algo junto a Fran, director de una de las obras expuestas, protagonizada por Pilar Rubio. Cine en la lengua durante la mayor parte del encuentro. Pasan las horas y se hace tarde. Nos despedimos, tomo el largo camino de vuelta y gracias al avanzado estado de la noche acabo cenando solo en el salón, con la luz del televisor como única referencia en la oscuridad.
En La Sexta, Berto sustituye a Andreu en la conducción del programa. Tiene como invitados a Pereza (que es lo que me entra cuando oigo hablar de ellos) y a Lola Dueñas y Pablo Pineda, protagonistas de la película "Yo también", y ganadores de la Concha de Plata por sendas actuaciones. Él tiene síndrome de Down, pero una capacidad sorprendente para expresarse. Es increíble ver lo bien que interactúa teniendo ese trastorno genético.
Pero no, Dios, ni aún así lograrás hacerme cambiar de opinión.
Sigo pensando lo mismo, así que no me compres.
Que te den.
Una vez recogido el último servilletero de la mesa, bajo a la calle mochila al hombro para asistir a una proyección de cortometrajes en el barrio de Lavapiés. En poco más de una hora me encuentro saliendo de la boca del metro, viaje en autobús incluido. Las placas de las calles son mi brújula. Me dirijo calle arriba, escalando por el asfalto.
Nada más entrar en el local me encuentro con David (compañero de la escuela), quien por cierto está más delgado que de costumbre. Nos saludamos, pagamos la entrada y nos quedamos charlando frente a la barra del bar a la espera de que nos dejen pasar a la sala de proyección.
Mientras intercambiamos información sobre trailers, una mujer de avanzada edad y escasa estatura atraviesa el bar junto a la que debe ser su hija. La chica tiene algún tipo de retraso mental. Se nota por su aspecto, por sus rasgos y expresión. Por su sonrisa. Su cara es rechoncha, como su cuerpo, y su cabello lo sostiene hacia atrás una gruesa diadema blanca. Entra sola en el baño y al minuto sale. Su madre le recrimina el poco tiempo que ha estado dentro, dudosa de que haya hecho algo. Ella emite una risa, un gemido grave más bien, y las dos salen del bar por la puerta principal.
Es entonces cuando me invade el pensamiento que siempre tengo al presenciar una cosa así: si Dios existe, es un hijo de puta. No se puede hacer eso a alguien, no si eres omnipotente.
Los cortos estuvieron bien, en especial uno llamado Basket Bronx. Luego tomamos algo junto a Fran, director de una de las obras expuestas, protagonizada por Pilar Rubio. Cine en la lengua durante la mayor parte del encuentro. Pasan las horas y se hace tarde. Nos despedimos, tomo el largo camino de vuelta y gracias al avanzado estado de la noche acabo cenando solo en el salón, con la luz del televisor como única referencia en la oscuridad.
En La Sexta, Berto sustituye a Andreu en la conducción del programa. Tiene como invitados a Pereza (que es lo que me entra cuando oigo hablar de ellos) y a Lola Dueñas y Pablo Pineda, protagonistas de la película "Yo también", y ganadores de la Concha de Plata por sendas actuaciones. Él tiene síndrome de Down, pero una capacidad sorprendente para expresarse. Es increíble ver lo bien que interactúa teniendo ese trastorno genético.
Pero no, Dios, ni aún así lograrás hacerme cambiar de opinión.
Sigo pensando lo mismo, así que no me compres.
Que te den.
martes, 13 de octubre de 2009
El bucle de los 300 segundos
Con la media noche bien avanzada y los dos pies sobre la mesa, bombardeo la pantalla del ordenador a base de fútiles clickeos. Los agudos sonidos que produce el ratón no me llevan a ningún sitio, el barco que navega por internet tiene una brecha en la proa y no hago más que visitar las mismas páginas una y otra vez, cada cinco minutos.
Abro la web, la miro y la cierro.
Me rasco la espalda.
Jugueteo con la luz del flexo.
Abro la web, la saboreo y la cierro.
Hago pompas con la saliva.
Carraspeo.
Abro la web, la escucho y la cierro.
Es el momento en el que la cama levanta el cuerno del reposo y me llama para batallear entre la almohada y el colchón. El cansancio se pasea por mis huesos, pudre mis calcetines y dibuja un bonito surco bajo mis ojos. Es entonces cuando suena mi móvil.
Me llaman para que baje a tomar una cerveza.
No sé decir que no.
No puedo decir que no.
Abro por última vez la página, la toco y la cierro.
Fijo mi mirada en el cristal, en el cuadro de la persiana y su mensaje.
Abro la ventana, huelo la calle y la cierro.
Encontré la salida.
Abro la web, la miro y la cierro.
Me rasco la espalda.
Jugueteo con la luz del flexo.
Abro la web, la saboreo y la cierro.
Hago pompas con la saliva.
Carraspeo.
Abro la web, la escucho y la cierro.
Es el momento en el que la cama levanta el cuerno del reposo y me llama para batallear entre la almohada y el colchón. El cansancio se pasea por mis huesos, pudre mis calcetines y dibuja un bonito surco bajo mis ojos. Es entonces cuando suena mi móvil.
Me llaman para que baje a tomar una cerveza.
No sé decir que no.
No puedo decir que no.
Abro por última vez la página, la toco y la cierro.
Fijo mi mirada en el cristal, en el cuadro de la persiana y su mensaje.
Abro la ventana, huelo la calle y la cierro.
Encontré la salida.
sábado, 3 de octubre de 2009
Strike dos
Río de Janeiro 2016.
¿Tan difícil era de prever?
¿Es que nadie pensó en la rotación de continentes?
A pesar de la notable candidatura que ha presentado Madrid, el COI ha preferido la samba al chotis. De nada han servido las multitudinarias manifestaciones celebradas en la capital, donde miles de personas colocadas por el espíritu olímpico atravesaron las calles madrileñas junto a sus cartulinas de colores.
Los juegos olímpicos unen lo imposible, está comprobado. Y si no, que se lo pregunten a Aguirre y Gallardón, muy unidos durante estos últimos días. Pero el amor no dura para siempre, así que finalizada la tregua gracias al codazo en la nariz en forma de NO por parte del comité olímpico internacional, ya pueden estar de morros de nuevo.
¿Madrid 2020? Con que terminen las obras de Canillejas sería suficiente.
¿Tan difícil era de prever?
¿Es que nadie pensó en la rotación de continentes?
A pesar de la notable candidatura que ha presentado Madrid, el COI ha preferido la samba al chotis. De nada han servido las multitudinarias manifestaciones celebradas en la capital, donde miles de personas colocadas por el espíritu olímpico atravesaron las calles madrileñas junto a sus cartulinas de colores.
Los juegos olímpicos unen lo imposible, está comprobado. Y si no, que se lo pregunten a Aguirre y Gallardón, muy unidos durante estos últimos días. Pero el amor no dura para siempre, así que finalizada la tregua gracias al codazo en la nariz en forma de NO por parte del comité olímpico internacional, ya pueden estar de morros de nuevo.
¿Madrid 2020? Con que terminen las obras de Canillejas sería suficiente.
lunes, 28 de septiembre de 2009
¡Cuate!
Obama a Zapatero, ante los medios de comunicación antes de la reunión del G-20:
- José Luis, ¿Qué pasó?
Eso demuestra que el presidente de los Estados Unidos domina el mexicano a la perfección. Supongo que cuando el máximo mandatario español vaya de visita a Norteamérica, los yankees prepararan para la cena de rigor platos típicos de nuestro país: fajitas, burritos, tacos...
No mames.
PD: Qué penita da Zapatero nada más llegar, con esa falta de seguridad... seguro que estaba lleno de camachos.
- José Luis, ¿Qué pasó?
Eso demuestra que el presidente de los Estados Unidos domina el mexicano a la perfección. Supongo que cuando el máximo mandatario español vaya de visita a Norteamérica, los yankees prepararan para la cena de rigor platos típicos de nuestro país: fajitas, burritos, tacos...
No mames.
PD: Qué penita da Zapatero nada más llegar, con esa falta de seguridad... seguro que estaba lleno de camachos.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Atropello
No sé si me he levantado con ganas de escribir o si las ganas de escribir son las que me han levantado. Una frase a lo Ben Goodman, de esas que tanto molan.
Puede que este impulso se deba al alcohol, que a estas horas seguirá haciendo sprints por mis venas... y si es así bendita inspiración. Siempre he pensado que la bebida en su justa medida potencia la creatividad, aunque soy consciente de que esto no le sucede a todas las personas.
Ayer salí con varias personas con las que compartí mi etapa de bachillerato. Buena gente. Quién me diría hace unos años que acabaría haciendo eso. Reuniones y esas movidas quiero decir. Qué bonita palabra, movida, sirve para todo.
Después fui con mi hermano mental a los bares más alejados de la ciudad para continuar la festividad del viernes. Benditos viernes. Acabamos pateando numerosos garitos y empuñando los suficientes cubatas como para simular que uno se balanceaba sobre una tabla de surf. Y ya van dos fines de semana así. Y sin quererlo. Lo de la anterior vez fue tan genial que no merece la pena relatarlo... el recuerdo ensombrecería todo lo que escriba.
Antes de entrar en una de las discotecas, los gorilas del lugar nos dijeron que nos teníamos que quitar las chaquetas si queríamos pasar, y así lo hicimos, no sin un poco de incomodidad y extrañeza ante la petición. Una vez dentro pedimos de beber.
Invitamos. Aceptan. Se van. Seguimos a lo nuestro.
Nos ponemos las chaquetas como si fuera un automatismo (supongo que por la incomodidad de aguantarlas en brazos), cuando a los minutos aparece uno de los puertas y nos dice que nos las tenemos que quitar. No entiendo nada.
Tomamos varios chupitos de tequila. Todavía queda algo del sabor de la sal en mi lengua.
Recuerdo hablar con una chica. Me conocía de la autoescuela. Me ofreció clases gratis por ser hija del dueño, o eso creo que me dijo. No me acuerdo ni de su cara ni de su nombre, pero de lo que sí me acuerdo es de estar toda la noche lamentándolo.
Pequeños fragmentos, flashes que aparecen cuando te levantas, fruto de los fines de semana y su exploración.
Me vuelvo a la cama.
Puede que este impulso se deba al alcohol, que a estas horas seguirá haciendo sprints por mis venas... y si es así bendita inspiración. Siempre he pensado que la bebida en su justa medida potencia la creatividad, aunque soy consciente de que esto no le sucede a todas las personas.
Ayer salí con varias personas con las que compartí mi etapa de bachillerato. Buena gente. Quién me diría hace unos años que acabaría haciendo eso. Reuniones y esas movidas quiero decir. Qué bonita palabra, movida, sirve para todo.
Después fui con mi hermano mental a los bares más alejados de la ciudad para continuar la festividad del viernes. Benditos viernes. Acabamos pateando numerosos garitos y empuñando los suficientes cubatas como para simular que uno se balanceaba sobre una tabla de surf. Y ya van dos fines de semana así. Y sin quererlo. Lo de la anterior vez fue tan genial que no merece la pena relatarlo... el recuerdo ensombrecería todo lo que escriba.
Antes de entrar en una de las discotecas, los gorilas del lugar nos dijeron que nos teníamos que quitar las chaquetas si queríamos pasar, y así lo hicimos, no sin un poco de incomodidad y extrañeza ante la petición. Una vez dentro pedimos de beber.
Invitamos. Aceptan. Se van. Seguimos a lo nuestro.
Nos ponemos las chaquetas como si fuera un automatismo (supongo que por la incomodidad de aguantarlas en brazos), cuando a los minutos aparece uno de los puertas y nos dice que nos las tenemos que quitar. No entiendo nada.
Tomamos varios chupitos de tequila. Todavía queda algo del sabor de la sal en mi lengua.
Recuerdo hablar con una chica. Me conocía de la autoescuela. Me ofreció clases gratis por ser hija del dueño, o eso creo que me dijo. No me acuerdo ni de su cara ni de su nombre, pero de lo que sí me acuerdo es de estar toda la noche lamentándolo.
Pequeños fragmentos, flashes que aparecen cuando te levantas, fruto de los fines de semana y su exploración.
Me vuelvo a la cama.
martes, 22 de septiembre de 2009
Marca la diferencia
El vídeo que se encuentra al final de la entrada, y que antes relataré, pertenece al derby disputado entre el Manchester City y el Manchester United, un partido "loco" (como los describirían la mayoría de periodistas deportivos) que acabó con la victoria de los red devils por 4 - 3.
En este vídeo podemos ver como Bellamy, jugador del City, le arrea un tortazo a un espontáneo del equipo rival en cuanto es retenido por los agentes de seguridad. Acto seguido varios jugadores del United se acercan para increparle por su acción, entre ellos Ferdinand y Vidic, dos torres del equipo inglés. Todos le recriminan el golpe...
¿Todos?
¡NO!
Wayne Rooney, el orco del soccer y el tipo más duro de Old Trafford, se acerca y le regala una suave caricia. El mismo del empujón a Casillas. No se encara con Bellamy como todos podríamos pensar, ni comienza una trifulca secundada por cabezazos y amenazas de muerte. No. Le acaricia y le da unas palmaditas en la espalda.
¿Y por qué?
Pues porque le ha gustado la agresión que ha presenciado. Le ha encantado la bofetada y está muy orgulloso de su rival. Así es la gente violenta del fútbol, se reconocen entre ellos y se respetan.
Larga vida a Wayne Rooney.
Como anécdota, he de señalar que Rooney se parece mucho al protagonista del juego Bully.
¿Coincidencia?
En este vídeo podemos ver como Bellamy, jugador del City, le arrea un tortazo a un espontáneo del equipo rival en cuanto es retenido por los agentes de seguridad. Acto seguido varios jugadores del United se acercan para increparle por su acción, entre ellos Ferdinand y Vidic, dos torres del equipo inglés. Todos le recriminan el golpe...
¿Todos?
¡NO!
Wayne Rooney, el orco del soccer y el tipo más duro de Old Trafford, se acerca y le regala una suave caricia. El mismo del empujón a Casillas. No se encara con Bellamy como todos podríamos pensar, ni comienza una trifulca secundada por cabezazos y amenazas de muerte. No. Le acaricia y le da unas palmaditas en la espalda.
¿Y por qué?
Pues porque le ha gustado la agresión que ha presenciado. Le ha encantado la bofetada y está muy orgulloso de su rival. Así es la gente violenta del fútbol, se reconocen entre ellos y se respetan.
Larga vida a Wayne Rooney.
Como anécdota, he de señalar que Rooney se parece mucho al protagonista del juego Bully.
¿Coincidencia?
lunes, 21 de septiembre de 2009
Ya están aquí...
Comienza el adelanto informativo de Diario de la noche, programa conductor de la mayor parte de la propaganda que vende Telemadrid. Salgo de la cocina y les oigo hablar de algo de lo que no consigo enterarme. Le pregunto a mi padre:
- ¿Qué dicen?
- Mentiras.
Asiento con la cabeza como quien obtiene la más evidente de las respuestas.
Quién me manda preguntar.
- ¿Qué dicen?
- Mentiras.
Asiento con la cabeza como quien obtiene la más evidente de las respuestas.
Quién me manda preguntar.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Please, stop me
Una vez finalizadas las dos partes de Max Payne, he vuelto a instalar Manhunt en el ordenador.
Bolsas de plástico, fragmentos de cristal... dulces herramientas de trabajo, volvemos a vernos.
Entretenimiento para la sombra que controla las cámaras y para quien juega tras la pantalla.
Los valores de Barrio Sésamo se quedan anticuados comparándolos con los de este juego.
Rockstar educa.
Bolsas de plástico, fragmentos de cristal... dulces herramientas de trabajo, volvemos a vernos.
Entretenimiento para la sombra que controla las cámaras y para quien juega tras la pantalla.
Los valores de Barrio Sésamo se quedan anticuados comparándolos con los de este juego.
Rockstar educa.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Más jamón para los demás
Durante el Festival de Cine de Venecia, y ante la pregunta de si le gustaban los animales, Nicolas Cage contestó lo siguiente:
"Los adoro, a todos. Peces, pájaros, ballenas, reptiles, insectos... De hecho, mi dieta... mi publicista se va a volver loco cuando cuente esto... se basa en la dignidad de los animales cuando practican sexo. Hay una dignidad en la forma que lo hacen los peces, los pájaros... Pero los cerdos no la tienen, así que no como cerdo."
Cerré el periódico sin pestañear y con las cejas bien levantadas.
Sólo en Hollywood te pueden convencer de hacer cosas así.
"Los adoro, a todos. Peces, pájaros, ballenas, reptiles, insectos... De hecho, mi dieta... mi publicista se va a volver loco cuando cuente esto... se basa en la dignidad de los animales cuando practican sexo. Hay una dignidad en la forma que lo hacen los peces, los pájaros... Pero los cerdos no la tienen, así que no como cerdo."
Cerré el periódico sin pestañear y con las cejas bien levantadas.
Sólo en Hollywood te pueden convencer de hacer cosas así.
sábado, 15 de agosto de 2009
¡Mis piernas!
Aquí os dejo el trailer de Campo de Batalla, cortometraje producido por Carisma Films y Septima Ars y dirigido por Fran Casanova. Espero que en un futuro inmediato tengamos a nuestra disposición la obra montada al completo. Se espera con ganas.
Adam Smith y las domingas
Hace unos días una chica dijo en un programa de televisión que quien no follaba era porque no quería.
Casi tiro una zapatilla a la pantalla.
También desveló lo que le habían costado sus nuevas y orondas tetas de silicona: 4500 euros.
Supongo que recuperará el dinero en forma de cubatas, gracias a los muchachos que se ofrezcan a invitarla cada vez que sus dos ojazos crucen la puerta de la discoteca. Hagamos cuentas:
Con esos pechos me extraña mucho que vaya a tomar algo a un bar de abuelos, por lo que el precio mínimo de cada cubata que tome rondará, siempre y cuando el garito sea medianamente cool, los siete euros. Pero esta mujer conoce sus armas de seducción y las ganas de de succión que tienen los hombres bailongos del lugar, así que ya que va a llamar la atención gracias a su aspecto, ella sólo accederá a entrar a locales donde los cubatas valgan por lo menos diez euros. Pongamos que toma una media de... tres cubatas por noche, dos días a la semana.
4500 euros de la operación.
10 euros por cubata.
24 copas al mes.
Ahora, descontemos un cubata por día de fiesta, ya que la primera copa la paga ella de su bolsillo.
24 - 8 = 16 copas al mes
4500/10 = 450 cubatas
450/16 = 28 meses
Aunque todos los factores que se han utilizado son variables y hemos jugado con la especulación, más o menos podemos deducir que dicha muchacha habrá recuperado el dinero en forma de cubatas al cabo de aproximadamente veintiocho meses, sin haberse gastado ella ni un sólo euro en bebida.
Puede que sea un cálculo muy exagerado o más bien todo lo contrario. Eso depende del hígado de la mujer y del bolsillo del hombre.
Además, una vez recuperado el dinero de la operación, todos los cubatas a los que sea invitada serán considerados beneficios, así que es una inversión que obtendrá sus prósperos frutos a largo plazo.
Hasta aquí la clase de economía de hoy.
Niños y niñas, la silicona es el futuro para salir de la crisis, al menos durante el fin de semana. Aunque en nuestro caso de poco nos va a servir.
Casi tiro una zapatilla a la pantalla.
También desveló lo que le habían costado sus nuevas y orondas tetas de silicona: 4500 euros.
Supongo que recuperará el dinero en forma de cubatas, gracias a los muchachos que se ofrezcan a invitarla cada vez que sus dos ojazos crucen la puerta de la discoteca. Hagamos cuentas:
Con esos pechos me extraña mucho que vaya a tomar algo a un bar de abuelos, por lo que el precio mínimo de cada cubata que tome rondará, siempre y cuando el garito sea medianamente cool, los siete euros. Pero esta mujer conoce sus armas de seducción y las ganas de de succión que tienen los hombres bailongos del lugar, así que ya que va a llamar la atención gracias a su aspecto, ella sólo accederá a entrar a locales donde los cubatas valgan por lo menos diez euros. Pongamos que toma una media de... tres cubatas por noche, dos días a la semana.
4500 euros de la operación.
10 euros por cubata.
24 copas al mes.
Ahora, descontemos un cubata por día de fiesta, ya que la primera copa la paga ella de su bolsillo.
24 - 8 = 16 copas al mes
4500/10 = 450 cubatas
450/16 = 28 meses
Aunque todos los factores que se han utilizado son variables y hemos jugado con la especulación, más o menos podemos deducir que dicha muchacha habrá recuperado el dinero en forma de cubatas al cabo de aproximadamente veintiocho meses, sin haberse gastado ella ni un sólo euro en bebida.
Puede que sea un cálculo muy exagerado o más bien todo lo contrario. Eso depende del hígado de la mujer y del bolsillo del hombre.
Además, una vez recuperado el dinero de la operación, todos los cubatas a los que sea invitada serán considerados beneficios, así que es una inversión que obtendrá sus prósperos frutos a largo plazo.
Hasta aquí la clase de economía de hoy.
Niños y niñas, la silicona es el futuro para salir de la crisis, al menos durante el fin de semana. Aunque en nuestro caso de poco nos va a servir.
martes, 28 de julio de 2009
El Marine
Adiós, intento patético de melena que nunca llegó a forjarse. Adiós. Ahí te quedas, entre las pelusas que la escoba ha mezclado en tu interior al barrerte. Adiós, castaño avispero de calor, que punzeante te mantuviste en mi cabeza cuando el sol más apretaba, a sabiendas de que tu lugar se hallaba en el interior de una papelera metálica. Adiós.
Cosas del verano
Hermosas piernas femeninas, que paseáis vuestra gracia desnuda por toda la ciudad...
¿Por qué me hacéis esto?
¿Por qué me hacéis esto?
sábado, 25 de julio de 2009
Los Tristes
Los de siempre. Una exhaustiva jornada de trabajo (laboral y musical) previa a una noche con tentativas de fiesta nos llevó irrevocablemente al fango de las expectativas. Nos regocijamos en la frustación. Flotamos en la Nada. Un piso solitario. Sin el acompañamiento adecuado. Nos quedamos a las tantas de la mañana jugando al Pro y comiendo pasta pre-cocinada.
Feliz viernes de decadencia.
Aprovechable dependiendo de la hora, al fin y al cabo, pero siempre sabiéndonos a poco...
Come up and see me, make me smile...
Siempre tío, pero ahora no.
Me voy a dormir.
Feliz viernes de decadencia.
Aprovechable dependiendo de la hora, al fin y al cabo, pero siempre sabiéndonos a poco...
Come up and see me, make me smile...
Siempre tío, pero ahora no.
Me voy a dormir.
domingo, 19 de julio de 2009
Genios publicitarios
Durante estas últimas semanas, los pasillos del Metro de Madrid están siendo invadidos por la omnipresente publicidad de Nike, siendo un tal Cristiano Ronaldo la imagen principal de la conocida marca.
A esto se le llama convertir el transporte público en la actualizada Abu Ghraib.
Nuevas formas de estudio social basadas en la repetitiva tortura visual.
Taladradoras imágenes que quiebran la retina y la rutina del pobre usuario metropolitano.
En dichos carteles publicitarios aparece el portugués sin camiseta, al lado de unas enormes letras que rezan:
"MIS EXPECTATIVAS SON MAYORES QUE LAS TUYAS"
Perfecto. Una afirmación muy humilde y cercana al público.
Gran estrategia, denostar a la clientela.
Es en estos momentos cuando yo también me veo siendo la imagen de Nike, posando en medio de un cartel enorme. Pero en vez de aparecer sin camiseta lo que estoy haciendo es mirar la publicidad del nuevo jugador del Real Madrid, al lado de unas enormes letras que rezan:
"¿Y TÚ PRETENDES QUE TE COMPRE ROPA?"
Hay cosas que se escapan a mi entendimiento sobre marketing.
A esto se le llama convertir el transporte público en la actualizada Abu Ghraib.
Nuevas formas de estudio social basadas en la repetitiva tortura visual.
Taladradoras imágenes que quiebran la retina y la rutina del pobre usuario metropolitano.
En dichos carteles publicitarios aparece el portugués sin camiseta, al lado de unas enormes letras que rezan:
"MIS EXPECTATIVAS SON MAYORES QUE LAS TUYAS"
Perfecto. Una afirmación muy humilde y cercana al público.
Gran estrategia, denostar a la clientela.
Es en estos momentos cuando yo también me veo siendo la imagen de Nike, posando en medio de un cartel enorme. Pero en vez de aparecer sin camiseta lo que estoy haciendo es mirar la publicidad del nuevo jugador del Real Madrid, al lado de unas enormes letras que rezan:
"¿Y TÚ PRETENDES QUE TE COMPRE ROPA?"
Hay cosas que se escapan a mi entendimiento sobre marketing.
jueves, 16 de julio de 2009
Perturbable
El vaquero entró en el saloon con la misma mirada reseca de siempre. No hay día ni taberna a la que no entre sin esa mirada propia de un film de Leone. Se irguió hacia el tabernero y señaló con el borde de su sombrero una botella de whisky. El hombre la retiró de la estantería y quitó el tapón. Le sirvió sin siquiera mirarle. El vaquero observó el vaso y el límite al que llegaba el líquido marrón. Hizo un gesto con la cabeza y el barman volvió a inclinar la botella. Una vez servido bebió, devolviendo el vaso boca abajo a los pocos segundos sin el más leve carraspeo. Acomodó sus dos codos en la barra. Una de las putas que concurría el local se le acercó con la misma simpatía que tendría un trabajador recién despedido.
- No quiero nada - escupió el vaquero mientras se miraba en el sucio reflejo del vaso.
- Puedo presentarte a una amiga, si quieres - le replicó con nulo interés.
Sus miradas no se cruzaron en ningún momento. El vaquero comenzó a pensar que la puta no era tal, sino una pueblerina que buscaba acomodar las nalgas de su desconocida amiga en algún forastero con pinta de tener la bolsa llena. De monedas, quiero decir. O tal vez se podría tratar de una cateta con escasas habilidades sociales que buscaba algo de conversación. De cualquier manera, el vaquero lo tuvo claro nada más verla.
- No me interesan las celestinas. Déjame en paz.
- Eres repelente.
El vaquero se giró con desgana. Su arqueado sombrero le tapaba la cara. Con un ágil movimiento y gracias a la rapidez de su muñeca, agarró por el pelo a la mujer y metió su cara dentro de la escupidera. La impertinencia le irritaba. Era de los que pensaba que uno debía tragarse sus palabras si estaban fuera de lugar. Y un buen trago de saliva ajena servía como sustitutivo.
Mientras tanto, el vaquero pidió otro vaso de whisky.
Sin mirar a nadie.
Sin que nadie le mirase a él.
- No quiero nada - escupió el vaquero mientras se miraba en el sucio reflejo del vaso.
- Puedo presentarte a una amiga, si quieres - le replicó con nulo interés.
Sus miradas no se cruzaron en ningún momento. El vaquero comenzó a pensar que la puta no era tal, sino una pueblerina que buscaba acomodar las nalgas de su desconocida amiga en algún forastero con pinta de tener la bolsa llena. De monedas, quiero decir. O tal vez se podría tratar de una cateta con escasas habilidades sociales que buscaba algo de conversación. De cualquier manera, el vaquero lo tuvo claro nada más verla.
- No me interesan las celestinas. Déjame en paz.
- Eres repelente.
El vaquero se giró con desgana. Su arqueado sombrero le tapaba la cara. Con un ágil movimiento y gracias a la rapidez de su muñeca, agarró por el pelo a la mujer y metió su cara dentro de la escupidera. La impertinencia le irritaba. Era de los que pensaba que uno debía tragarse sus palabras si estaban fuera de lugar. Y un buen trago de saliva ajena servía como sustitutivo.
Mientras tanto, el vaquero pidió otro vaso de whisky.
Sin mirar a nadie.
Sin que nadie le mirase a él.
sábado, 11 de julio de 2009
Friday Night Live
Una llamada al móvil me salva de ser víctima de un viernes mortecino. Desconozco el plan, lo que hace más interesante el destino.
Llegamos.
Una vez dentro del hotel, aparecen las primeras caras conocidas. Mala señal. Reticente, doy un paso hacia adelante y penetro en el ascensor. Sexto piso. Nos esperan arriba, entre la mayor crema que puede albergar un garito de entrada gratuita. Nada más salir de la caja metálica, el recuerdo playero de aquellas noches de agosto en Tarragona se hace presente con la primera jauría de pelos modernitos que ocupa el pasillo principal. Tras podar las primeras cabelleras y darme cuenta que mi camiseta de Hendrix no combina con la indumentaria del resto de los asistentes, comienzo a serpentear hasta llegar al centro de la azotea.
Mucha gente...
Chicas guapas...
Buena música...
¿Buena música? ¿Qué coño ocurre aquí?
Welcome to Miami. La caspa nacional no aparece por ningún lado. Buena señal. Llegamos hasta nuestros amigos. Los blancos asientos les servían de refugio improvisado, cuasi-reservado gracias a sus contactos, protegidos bajo la brisa de la noche por un ejército de ron y gin tonic. Sabían montárselo. No hay nada como hacerte colega del dueño de un local para que te traten bien. Un buen sitio, botellas caras y vistas más que interesantes. Una vez sentados, con la copa en la mano y el champán enfriándose, me di cuenta de que ser el rey visto desde dentro es cuestión de actitud. Sin embargo, desde fuera, se trata del básico juego de las apariencias. Las miradas se centraban en los tipos de la risa floja. La gomina de los mirones dejó de hacerles efecto, su ropa comenzó a quebrarse y las etiquetas de sus caras ropas se desprendieron del tejido. Brillante sencillez, la envidia os pudre. Brindé con mi mojito a la salud del dj, el verdadero sheriff de la noche, y le di un beso a mi móvil.
Bendita esperanza nocturna.
Llegamos.
Una vez dentro del hotel, aparecen las primeras caras conocidas. Mala señal. Reticente, doy un paso hacia adelante y penetro en el ascensor. Sexto piso. Nos esperan arriba, entre la mayor crema que puede albergar un garito de entrada gratuita. Nada más salir de la caja metálica, el recuerdo playero de aquellas noches de agosto en Tarragona se hace presente con la primera jauría de pelos modernitos que ocupa el pasillo principal. Tras podar las primeras cabelleras y darme cuenta que mi camiseta de Hendrix no combina con la indumentaria del resto de los asistentes, comienzo a serpentear hasta llegar al centro de la azotea.
Mucha gente...
Chicas guapas...
Buena música...
¿Buena música? ¿Qué coño ocurre aquí?
Welcome to Miami. La caspa nacional no aparece por ningún lado. Buena señal. Llegamos hasta nuestros amigos. Los blancos asientos les servían de refugio improvisado, cuasi-reservado gracias a sus contactos, protegidos bajo la brisa de la noche por un ejército de ron y gin tonic. Sabían montárselo. No hay nada como hacerte colega del dueño de un local para que te traten bien. Un buen sitio, botellas caras y vistas más que interesantes. Una vez sentados, con la copa en la mano y el champán enfriándose, me di cuenta de que ser el rey visto desde dentro es cuestión de actitud. Sin embargo, desde fuera, se trata del básico juego de las apariencias. Las miradas se centraban en los tipos de la risa floja. La gomina de los mirones dejó de hacerles efecto, su ropa comenzó a quebrarse y las etiquetas de sus caras ropas se desprendieron del tejido. Brillante sencillez, la envidia os pudre. Brindé con mi mojito a la salud del dj, el verdadero sheriff de la noche, y le di un beso a mi móvil.
Bendita esperanza nocturna.
viernes, 10 de julio de 2009
A otro perro con ese hueso
La culpa es mía por discutir. Sólo hace falta abrir la boca para que algún cavernícola se apoye en sus ideas preconcebidas para hablar mierda. Jueces y verdugos tirando de tópicos. Una palmadita en la espalda es lo que se merecen, asentir con la cabeza para que sientan que su vida ha merecido la pena y que sus sabias palabras han sido fruto de una sana experiencia. Os hace falta escuchar. Si necesitáis increpar para engrandecer vuestro ego durante unos minutos no es mi problema. Seguid bebiendo y dejadme en paz.
jueves, 25 de junio de 2009
¡Háganlo!
¡Apaguen la televisión, quemen los periódicos, destruyan las radios y no se dejen arrastrar por el veneno de la manipulación que los medios de comunicación nos inyecta a diario!
Basura.
Network.
Grandes Lumet y Finch.
Amén.
Basura.
Network.
Grandes Lumet y Finch.
Amén.
lunes, 8 de junio de 2009
Las tres de la mañana
Y yo con ganas de irme.
Las piernas no me responden como a mí me gustaría. La cabeza me da vueltas y noto que la carne de mis pómulos se yergue cada vez más hacia arriba, obligándome a ir cerrando progresivamente los ojos por culpa de la insatisfacción. La grava del suelo retumba bajo mis inquietos pies y la brisa, contagiada por nuestro dióxido de carbono, baila borracha un tango entre el olor a madera húmeda. No sé quienes quedamos en el grupo. En realidad, no sé de qué grupo hablo. Ni siquiera sé si debería llamarlo así. Voces femeninas atraen mi atención y me expulsan de una patada de mi sectario pensamiento. Mujeres. Mmm... Giro mi cuello y el invernal frío de verano que ha llegado sin invitación a esta época del año se cuela por debajo del cuello de mi camiseta. El parque está muy tranquilo esta noche. Mujeres. Mmm... Podría levantarme y extender mi cola de pavo real delante de ellas, pero prefiero seguir capitaneando el banco que me ha adoptado.
Sentado, espero a que mi cuerpo se reponga tras haber estado toda la noche recolectando innumerables vasos semivacíos de Mahou. Tras unos minutos atascado mirando el infinito, me levanto y fuerzo la vista hacia la carretera que tengo más abajo. Los coches recorren el longevo circuito madrileño como pequeños juguetes empujados por un dedo de 200 metros de grosor. Tras apretarme el cinturón, me dirijo a un lado y al otro del grupo con la mirada rozando el suelo, como un detective que pretende encajar las piezas de un enrevesado asesinato.
Menudo coñazo. Eso es lo que primero que me viene a la mente. Lo mejor de la noche ya ha pasado y ahora me encuentro dando vueltas como un gilipollas mientras el resto de la gente se lo pasa bien con sus entretenimientos. Unos cuchichean sentados sobre un bordillo, otros se besan apasionadamente para luego desparecer entre los arbustos; las chicas se ríen dentro de sus corros y los mejores jugadores de la noche todavía andan algo borrachos.
Decido que éste grupo es el que merece la pena, pero cuando quiero darme cuenta ya no están ahí: se los llevó el imprevisible camino de la noche. Ahora sí que me encuentro solo. Continúo oyendo hablar entre risas al grupo más numeroso de chicas. Mmm... Chicas. No, hoy no tengo fuerzas. Engordo mi oído y escucho que varias de ellas hablan sobre irse a casa en taxi. Qué cómodo. Qué suerte. Que se jodan. Mientras ellas desfasan con la tranquilidad de quien sabe que va a volver a casa dentro de un automóvil con tapicería de cuero y música relajante, yo me tengo que resignar con un regreso plagado de interminables pisadas sobre el asfalto, respiraciones profundas para coger aire y distópicos paseos en autobús.
No lo aguanto.
Unos pocos me preguntan qué es lo que tramo tras verme levantarme con tanta decisión. Les pregunto cómo salir de ahí. Unas cincuenta veces. La mitad de esas veces ellos se limitan a preguntarme que por qué me voy. Les respondo que estoy cansado. Me despido de mis hermanos de fiesta y de las mujeres que rondan el perímetro, quienes se olvidan de mi presencia en unos segundos. Sonrío y saco pecho, como un gladiador que ha salido vivo de la arena.
Me doy la vuelta y tras unos leves tambaleos recupero la fuerza en las piernas, comenzando a caminar con ritmo y presencia. Me encuentro algo mejor al notar que la cerveza no me ha noqueado del todo, a sabiendas de que al día siguiente sus efectos serán demoledores en mi cabeza.
Subo la loma del parque siendo consciente del camino que tengo por delante.
Me vuelvo a mi Ítaca particular.
Las piernas no me responden como a mí me gustaría. La cabeza me da vueltas y noto que la carne de mis pómulos se yergue cada vez más hacia arriba, obligándome a ir cerrando progresivamente los ojos por culpa de la insatisfacción. La grava del suelo retumba bajo mis inquietos pies y la brisa, contagiada por nuestro dióxido de carbono, baila borracha un tango entre el olor a madera húmeda. No sé quienes quedamos en el grupo. En realidad, no sé de qué grupo hablo. Ni siquiera sé si debería llamarlo así. Voces femeninas atraen mi atención y me expulsan de una patada de mi sectario pensamiento. Mujeres. Mmm... Giro mi cuello y el invernal frío de verano que ha llegado sin invitación a esta época del año se cuela por debajo del cuello de mi camiseta. El parque está muy tranquilo esta noche. Mujeres. Mmm... Podría levantarme y extender mi cola de pavo real delante de ellas, pero prefiero seguir capitaneando el banco que me ha adoptado.
Sentado, espero a que mi cuerpo se reponga tras haber estado toda la noche recolectando innumerables vasos semivacíos de Mahou. Tras unos minutos atascado mirando el infinito, me levanto y fuerzo la vista hacia la carretera que tengo más abajo. Los coches recorren el longevo circuito madrileño como pequeños juguetes empujados por un dedo de 200 metros de grosor. Tras apretarme el cinturón, me dirijo a un lado y al otro del grupo con la mirada rozando el suelo, como un detective que pretende encajar las piezas de un enrevesado asesinato.
Menudo coñazo. Eso es lo que primero que me viene a la mente. Lo mejor de la noche ya ha pasado y ahora me encuentro dando vueltas como un gilipollas mientras el resto de la gente se lo pasa bien con sus entretenimientos. Unos cuchichean sentados sobre un bordillo, otros se besan apasionadamente para luego desparecer entre los arbustos; las chicas se ríen dentro de sus corros y los mejores jugadores de la noche todavía andan algo borrachos.
Decido que éste grupo es el que merece la pena, pero cuando quiero darme cuenta ya no están ahí: se los llevó el imprevisible camino de la noche. Ahora sí que me encuentro solo. Continúo oyendo hablar entre risas al grupo más numeroso de chicas. Mmm... Chicas. No, hoy no tengo fuerzas. Engordo mi oído y escucho que varias de ellas hablan sobre irse a casa en taxi. Qué cómodo. Qué suerte. Que se jodan. Mientras ellas desfasan con la tranquilidad de quien sabe que va a volver a casa dentro de un automóvil con tapicería de cuero y música relajante, yo me tengo que resignar con un regreso plagado de interminables pisadas sobre el asfalto, respiraciones profundas para coger aire y distópicos paseos en autobús.
No lo aguanto.
Unos pocos me preguntan qué es lo que tramo tras verme levantarme con tanta decisión. Les pregunto cómo salir de ahí. Unas cincuenta veces. La mitad de esas veces ellos se limitan a preguntarme que por qué me voy. Les respondo que estoy cansado. Me despido de mis hermanos de fiesta y de las mujeres que rondan el perímetro, quienes se olvidan de mi presencia en unos segundos. Sonrío y saco pecho, como un gladiador que ha salido vivo de la arena.
Me doy la vuelta y tras unos leves tambaleos recupero la fuerza en las piernas, comenzando a caminar con ritmo y presencia. Me encuentro algo mejor al notar que la cerveza no me ha noqueado del todo, a sabiendas de que al día siguiente sus efectos serán demoledores en mi cabeza.
Subo la loma del parque siendo consciente del camino que tengo por delante.
Me vuelvo a mi Ítaca particular.
domingo, 7 de junio de 2009
Mezclados y agitados
Cookin' Soul es un grupo de productores musicales autóctonos de Valencia y artífices de remixes únicos que combinan el mejor rap norteamericano con clásicos de la música española (entre otros géneros). Considerados como uno de los mejores productores salidos de la escena nacional, han conseguido cruzar el charco con éxito y producir beats que han recibido una buena acogida tanto en España como en la tierra de las barras y estrellas. Por último y como dato reseñable, indicar que ganaron el concurso de remixes organizado por la web www.illroots.com, gracias al remix de Dangerous Mcees, tema que aparece en el último disco de MethodMan y Redman: Blackout 2.
Como no quiero que parezca que le chupo a la polla a nadie excepto a mi mismo, iré al grano exponiendo vía youtube los temas más curiosos por los que creo que esta gente se merece una entrada. Que aproveche.
THE ESCOBARS
JAY-Z VS EL FARY
CAMRON OF THE ISLAND
Podeis encontrar más remixes si investigáis un poco por internet. Ánimo.
Como no quiero que parezca que le chupo a la polla a nadie excepto a mi mismo, iré al grano exponiendo vía youtube los temas más curiosos por los que creo que esta gente se merece una entrada. Que aproveche.
THE ESCOBARS
JAY-Z VS EL FARY
CAMRON OF THE ISLAND
Podeis encontrar más remixes si investigáis un poco por internet. Ánimo.
martes, 2 de junio de 2009
En el dojo
"Vengo hacia ti con las manos vacías. No tengo armas, pero si me veo obligado a defenderme, a defender mis principios o mi honor, si es cuestión de vida o muerte, de derecho o de injusticia,
entonces aquí están mis armas: las manos vacías".
entonces aquí están mis armas: las manos vacías".
Lema del Kenpo.
Planteándome volver a aquella pequeña rutina...
Planteándome volver a aquella pequeña rutina...
martes, 26 de mayo de 2009
El zoo de la vanidad
Una ficticia discusión estaba desarrollándose en medio de un ficticio barrio de intenso color ladrillo.
El sujeto que más hablaba, de timbre enérgico y mirada tranquila, discutía con su compañero, sentados ambos en una marquesina:
"Tú no es que seas antisocial, lo que ocurre es que el mundo es el que te odia a ti y eso te jode. Si tu personalidad se debe a la exclusión social, no actúes como si fueses así porque quieres. Estoy harto de discursos cargados de odio hacia la sociedad cuando tú darías un brazo por ser más guapo y tener los ojos azules; por tener un pase VIP en esta partida y ser aceptado. Hipócritas. En ocasiones a mí todo me puede parecer una mierda, pero sé por qué soy como soy. He visto los dos bandos y sé de lo que hablo. Claro está que desprecio más al guapito soplapollas de turno que a ti. Ya sabes, el mismo que hace el mamarracho en las discotecas mientras se regodea en su ignorancia con cada día que pasa. Esos gilipollas no se merecen salir del circo que se han montado. Que mi sinceridad no te haga sentirte mal, porque si por algo te estoy diciendo lo que pienso es porque no quiero que te vuelvas tan gilipollas como ellos. A tu manera, pero como ellos al fin y al cabo. Así que no te equivoques, estoy contigo y te apoyo. Pero hablar en exceso nunca ha sido bueno. Cuando tienes una personalidad marcada no necesitas que los demás se enteren de lo diferente e inteligente que eres, expresando en voz alta lo que piensas a la mínima oportunidad. Esas tonterías no se hacen si de verdad tienes asimilada tu forma de ser. Por favor, deja de llamar la atención para convencerte a ti mismo de cómo eres. Me caes bien, eres auténtico, de verdad, pero te iría mejor si usaras tu furia para hacer algo creativo, o destructivo si lo deseas, pero algo. Sabes que estás por encima de aquellos a los que desprecias. Ahora sólo te queda demostrarlo"
Tras escuchar esto me quité de la cabeza mi sombrero de copa, hice un gesto de absoluto respeto y proseguí mi onírica marcha en bicicleta recorriendo el barroco valle de mi subconsciente.
El sujeto que más hablaba, de timbre enérgico y mirada tranquila, discutía con su compañero, sentados ambos en una marquesina:
"Tú no es que seas antisocial, lo que ocurre es que el mundo es el que te odia a ti y eso te jode. Si tu personalidad se debe a la exclusión social, no actúes como si fueses así porque quieres. Estoy harto de discursos cargados de odio hacia la sociedad cuando tú darías un brazo por ser más guapo y tener los ojos azules; por tener un pase VIP en esta partida y ser aceptado. Hipócritas. En ocasiones a mí todo me puede parecer una mierda, pero sé por qué soy como soy. He visto los dos bandos y sé de lo que hablo. Claro está que desprecio más al guapito soplapollas de turno que a ti. Ya sabes, el mismo que hace el mamarracho en las discotecas mientras se regodea en su ignorancia con cada día que pasa. Esos gilipollas no se merecen salir del circo que se han montado. Que mi sinceridad no te haga sentirte mal, porque si por algo te estoy diciendo lo que pienso es porque no quiero que te vuelvas tan gilipollas como ellos. A tu manera, pero como ellos al fin y al cabo. Así que no te equivoques, estoy contigo y te apoyo. Pero hablar en exceso nunca ha sido bueno. Cuando tienes una personalidad marcada no necesitas que los demás se enteren de lo diferente e inteligente que eres, expresando en voz alta lo que piensas a la mínima oportunidad. Esas tonterías no se hacen si de verdad tienes asimilada tu forma de ser. Por favor, deja de llamar la atención para convencerte a ti mismo de cómo eres. Me caes bien, eres auténtico, de verdad, pero te iría mejor si usaras tu furia para hacer algo creativo, o destructivo si lo deseas, pero algo. Sabes que estás por encima de aquellos a los que desprecias. Ahora sólo te queda demostrarlo"
Tras escuchar esto me quité de la cabeza mi sombrero de copa, hice un gesto de absoluto respeto y proseguí mi onírica marcha en bicicleta recorriendo el barroco valle de mi subconsciente.
lunes, 25 de mayo de 2009
El macuto de Pandora
Oh, glorioso océano gris y rebelde que azota mis costas, sácame de este pedazo de tierra, aunque sea con la nuca sonriendo a las nubes y los ojos corroidos por la sal de tus venas...
Las tres de la mañana. El solitario muelle gime bajo las suelas de mis zapatillas con cada paso que ofrezco. La incomodidad se hace presente. Una suave brisa marina se posa sobre mi piel, relajando la siniestra imagen que ofrece un cielo inundado por la Nada. Oteo el horizonte. Siento que me observan. Negrura. El cielo me mira de reojo; desaprueba mi visita con una tormenta nórdica que me sienta como un salivazo caliente en la cara.
El taxista no me ha cobrado la carrera a pesar de lanzarle un billete azul a la ventanilla; subió el cristal que daba a su oido izquierdo y desapareció ante mis ojos antes de que el billete pudiera rozar el suelo. Lo recojo, lo soplo y lo envío de nuevo a su casa de cuero negro. Siento cómo el olor a neumático caliente se funde con el del asfalto mojado, y mientras intento respirar con menos agitación de lo que acostumbro, descubro que la niebla que inunda el horizonte se está despejando con cada centímetro que gana la lluvia. Por fin.
La tela del asa de mi macuto azul se tensa ante mis repetidos apretones. Mi mano lo mantiene firme. Una mano agrietada por el frío. El peso del equipaje se carga sobre mi hombro, impidiéndome evitar una mueca de cansancio. Sigo mirando el negro horizonte, deseando que me ofrezca la visión que necesito.
Estoy esperando.
Estoy preparado.
Rezo para que el mensaje anónimo no haya sido una broma pesada, y aunque por unos momentos casi dejo que el pesimismo me corroa en forma de 180 grados, algo dentro de mí me dice que estoy en el sitio correcto. Haciendo lo correcto.
Dios mío, si alguien se enterara de lo que llevo en el macuto... si alguien lo supiera...
Mi abrigo, empujado por el espeso viento, baila en la oscuridad. Casi ya no siento la fiebre. Evito moverme, firme como un espartano. Espero a que llegue el navío. Sé que llegará. Lo sé.
Seguiré esperando.
Continúo preparado...
Las tres de la mañana. El solitario muelle gime bajo las suelas de mis zapatillas con cada paso que ofrezco. La incomodidad se hace presente. Una suave brisa marina se posa sobre mi piel, relajando la siniestra imagen que ofrece un cielo inundado por la Nada. Oteo el horizonte. Siento que me observan. Negrura. El cielo me mira de reojo; desaprueba mi visita con una tormenta nórdica que me sienta como un salivazo caliente en la cara.
El taxista no me ha cobrado la carrera a pesar de lanzarle un billete azul a la ventanilla; subió el cristal que daba a su oido izquierdo y desapareció ante mis ojos antes de que el billete pudiera rozar el suelo. Lo recojo, lo soplo y lo envío de nuevo a su casa de cuero negro. Siento cómo el olor a neumático caliente se funde con el del asfalto mojado, y mientras intento respirar con menos agitación de lo que acostumbro, descubro que la niebla que inunda el horizonte se está despejando con cada centímetro que gana la lluvia. Por fin.
La tela del asa de mi macuto azul se tensa ante mis repetidos apretones. Mi mano lo mantiene firme. Una mano agrietada por el frío. El peso del equipaje se carga sobre mi hombro, impidiéndome evitar una mueca de cansancio. Sigo mirando el negro horizonte, deseando que me ofrezca la visión que necesito.
Estoy esperando.
Estoy preparado.
Rezo para que el mensaje anónimo no haya sido una broma pesada, y aunque por unos momentos casi dejo que el pesimismo me corroa en forma de 180 grados, algo dentro de mí me dice que estoy en el sitio correcto. Haciendo lo correcto.
Dios mío, si alguien se enterara de lo que llevo en el macuto... si alguien lo supiera...
Mi abrigo, empujado por el espeso viento, baila en la oscuridad. Casi ya no siento la fiebre. Evito moverme, firme como un espartano. Espero a que llegue el navío. Sé que llegará. Lo sé.
Seguiré esperando.
Continúo preparado...
domingo, 24 de mayo de 2009
Parodias musicales
Aquellos maravillosos ochenta. Hombreras similares a protecciones de fútbol americano, peinados envueltos en electricidad, samples electrónicos, los Goonies...
Como todo momento pasado visto desde unos ojos más modernos, los ochenta son una época altamente parodiable. Al igual que lo será la nuestra. Ya se encargarán nuestros nietos de darnos por culo poniendo en evidencia toda nuestra cultura juvenil, criticando los efectos especiales de Matrix, echando pestes sobre los gráficos del San Andreas y riéndose de nosotros por la música que ofreció nuestra generación. De esto último no se les podrá culpar.
Pero por el momento, que sean los ochenta el objeto de parodia musical. Gracias al cine y a la televisión podemos disfrutar de estas pequeñas perlas:
Robin Sparkles - Let's go to the mall.
De la serie "Cómo conocí a vuestra madre"
Interpretado por Cobie Smulders aka Robin Scherbatsky.
Pop - Pop goes my heart.
De la película - "Tú la letra y yo la música"
Interpretado por Hugh Grant.
Bruno - "La grandeza del destino".
De la serie española Gominolas.
Interpretado por Arturo Valls.
Curiosamente, estos dos últimos tuvieron un pique de lo más sangrante durante la época del primer CQC. De obligatorio visionado.
Como todo momento pasado visto desde unos ojos más modernos, los ochenta son una época altamente parodiable. Al igual que lo será la nuestra. Ya se encargarán nuestros nietos de darnos por culo poniendo en evidencia toda nuestra cultura juvenil, criticando los efectos especiales de Matrix, echando pestes sobre los gráficos del San Andreas y riéndose de nosotros por la música que ofreció nuestra generación. De esto último no se les podrá culpar.
Pero por el momento, que sean los ochenta el objeto de parodia musical. Gracias al cine y a la televisión podemos disfrutar de estas pequeñas perlas:
Robin Sparkles - Let's go to the mall.
De la serie "Cómo conocí a vuestra madre"
Interpretado por Cobie Smulders aka Robin Scherbatsky.
Pop - Pop goes my heart.
De la película - "Tú la letra y yo la música"
Interpretado por Hugh Grant.
Bruno - "La grandeza del destino".
De la serie española Gominolas.
Interpretado por Arturo Valls.
Curiosamente, estos dos últimos tuvieron un pique de lo más sangrante durante la época del primer CQC. De obligatorio visionado.
martes, 12 de mayo de 2009
Independencia
Tras intentar que el resto de miembros del anterior blog ofreciera un mínimo de compromiso al actualizar, y llevarme como respuesta una silenciosa negativa, he decidido marcharme de los baños públicos y dar por inaugurada mi propia letrina. Veamos si aquí se caga mejor.
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